Lista de Poemas
Los judíos son una comunidad unida por lazos de sangre y tradición, y no sólo por la religión: la actitud del resto del mundo hacia ellos es prueba suficiente de ello. Cuando llegué a Alemania hace quince años descubrí por primera vez que era judío, y esto se lo debo más a los gentiles que a los judíos.
En el pasado, el pueblo judío permaneció unido gracias a sus tradiciones. Tuvieron que pagar por las bendiciones de este lazo con una estrechez de miras cultural que ha conducido a enormes limitaciones espirituales y mundanas. ¿Se puede evitar este daño sin poner en peligro la supervivencia étnica? Creo que lo que sigue es posible: la vida del individuo y de la comunidad puede continuar de acuerdo con la tradición; se debería permitir el pensamiento sin más limitación que la mente humana.
Nuestros judíos son demasiados aquí [Jerusalén] y se pelean entre ellos, como siempre. En realidad, me he visto bastante involucrado en todo esto porque –como sabes– me he convertido en un santo judío.
Un judío que lucha por impregnar su espíritu de ideales humanitarios puede declararse sionista sin ninguna contradicción. Lo que más debemos agradecer al sionismo es que es el único movimiento que ha otorgado a los judíos un orgullo justificado.
La existencia de esta patria moral tendrá éxito, tal como espero, en impartir más vitalidad a un pueblo que no merece morir. […] Por esta razón creo que soy capaz de afirmar que el sionismo, que me parece un movimiento nacionalista, cuando analizamos el fondo, tiene que desempeñar un papel para toda la humanidad.
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