Carolina Coronado

Carolina Coronado

1820–1911 · vivió 90 años -- --

Carolina Coronado fue una destacada poeta y escritora española del siglo XIX, figura clave del Romanticismo en España. Conocida por su lirismo apasionado y su compromiso con las causas sociales, exploró en su obra temas como el amor, la libertad y la condición de la mujer. Su poesía se caracteriza por una profunda sensibilidad y una fuerza expresiva que la distinguieron en su tiempo.

n. 1820-12-12, Almendralejo · m. 1911-01-15, Lisboa

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Al Otoño

Presurosas huyeron
las horas del verano caluroso:
del álamo frondoso
las hojas se cayeron:
otra estación mi vida
cuenta en quejas inútiles perdida.

El tibio sol de octubre
la cabellera blanquecina tiende,
y sus hebras desprende
con que la tierra cubre,
ya que negros vapores
no absorban sus escasos resplandores.

Si el turbio remolino
de la copiosa lluvia espacio deja
a su rubia guedeja;
si en medio su camino
espesa niebla fría
la luz no roba que a la tierra envía;

Ora os recuerdo triste,
del verano risueñas alboradas,
ora noches templadas,
y a ti que apareciste
tres veces en la esfera,
luna, en la noche lúcida viajera.

¡Ay! ¡cómo desparecen
los más bellos encantos de la vida!
¡Cómo desprevenida,
sólo cuando perecen
el alma los conoce
para llorar su malogrado goce!

Así la primavera
pasará de mis años presurosa,
y aguardando ambiciosa
la dicha venidera,
de este bien que ora pierdo
penoso en la vejez será el recuerdo.

Volveré tristemente
los ojos hacia el tiempo desdeñado,
y como del pasado
verano el dulce ambiente,
su sol, su luna y flores,
recordaré mi juventud y amores.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Carolina Coronado y Saavedra fue una poeta española. Nació en Almendralejo, Badajoz, en 1821. Fue una figura destacada del Romanticismo español.

Infancia y formación

Nacida en el seno de una familia acomodada, recibió una educación esmerada para la época, aunque su deseo de estudiar literatura y ciencias fue un desafío para las convenciones sociales. Fue en gran medida autodidacta, devorando libros y cultivando su intelecto en un entorno que no siempre favorecía el desarrollo intelectual femenino.

Trayectoria literaria

Comenzó a escribir desde joven, mostrando un talento precoz para la poesía. Su obra se dio a conocer en círculos literarios y a través de publicaciones periódicas, ganando reconocimiento pronto. Su trayectoria se desarrolló a lo largo del siglo XIX, evolucionando en su estilo y temática, pero siempre manteniendo una voz lírica distintiva.

Obra, estilo y características literarias

Su obra poética abarca temas como el amor, la libertad, la injusticia social y la condición de la mujer. Utilizó formas poéticas diversas, incluyendo el soneto y el verso libre, con un estilo caracterizado por la intensidad emocional, la fuerza expresiva y una notable musicalidad. Se le asocia con el Romanticismo tardío y su obra a menudo refleja una preocupación por los ideales liberales y la emancipación femenina.

Contexto cultural e histórico

Vivió en una época de profundos cambios en España, marcada por la inestabilidad política y la pugna entre liberalismo y conservadurismo. Perteneció a una generación de escritoras que desafiaron los roles de género tradicionales, buscando un espacio propio en la esfera pública y literaria. Se relacionó con importantes figuras literarias de su tiempo y su obra se inscribe en el movimiento romántico.

Vida personal

Carolina Coronado tuvo una vida marcada por la pasión y el compromiso. Sus relaciones personales influyeron en su obra, especialmente en sus poemas de amor y desamor. Fue una mujer independiente y de fuertes convicciones, que defendió sus ideales a lo largo de su vida.

Reconocimiento y recepción

En su época, Coronado gozó de un considerable reconocimiento en los círculos literarios, siendo considerada una de las voces poéticas más importantes de su tiempo. Su obra fue admirada por su lirismo y su compromiso. Sin embargo, como muchas escritoras de su generación, su figura ha sido objeto de revisiones críticas posteriores que han buscado revalorizar su legado.

Influencias y legado

La obra de Carolina Coronado fue influenciada por poetas románticos españoles y europeos. A su vez, inspiró a posteriores generaciones de escritoras y contribuyó a la consolidación de la poesía femenina en España. Su legado reside en su audacia, su sensibilidad lírica y su defensa de la libertad.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido analizada desde diversas perspectivas, destacando su papel como precursora del feminismo en la literatura española y su profunda exploración de la subjetividad femenina en un contexto patriarcal.

Infancia y formación

Se dice que su carácter apasionado y su profunda religiosidad marcaron tanto su vida como su obra. Sus escritos a menudo reflejan una dualidad entre el anhelo de libertad y la sumisión a los dictados del corazón o la fe.

Muerte y memoria

Falleció en Lisboa en 1911. Su memoria perdura como una de las figuras más relevantes de la poesía romántica española, cuya obra sigue siendo estudiada y admirada por su valor literario y su significación histórica.

Poemas

220

Oración A La Virgen Que Cantan Los Niños En Una Escuela

Hazme buena, Madre mía,
dame paciencia y virtud,
porque tú Santa María
has de ser la mejor guía
que tenga mi juventud.

Del corazón inocente
protege tú los amores,
y antes que empañen mi frente,
que me cieguen de repente
tus divinos resplandores.

Consuélame, Madre mía,
cuando a tus plantas me veas,
porque yo no dejo un día
de decir «Santa María»
«¡Bendita en el cielo seas!»
690

Para Los Alumnos Del Colegio De San Fernando En La Comunión

El bueno, el justo, el santo,
nos da dulce convite,
alcemos nuestro canto
de eterna gratitud:
por este pan suave
que nuestro labio toca
y abrasa nuestra boca
en llamas de virtud.

Cantemos de rodillas,
cantemos con unción
las altas maravillas
de la comunión.

Perfumes de mil flores
no tienen la ambrosía
que, tú, de los amores,
pimpollo virginal:
tu aroma que trasciende
por todos los sentidos
las venas nos enciende
en fuego celestial.

Cantemos de rodillas,
cantemos con unción
las altas maravillas
de la comunión.

Los frutos escogidos
de huertos regalados
parecen desabridos
después de tu manjar;
porque es tu pan divino
el más grato sustento
que encuentra el peregrino
tras largo caminar.

Cantemos de rodillas,
cantemos con unción
las altas maravillas
de la comunión.

Bendito sea tu nombre
por todas las criaturas,
de nuestras lenguas puras
el himno llegue a ti;
que a ti Señor amamos,
en ti, Señor creemos,
y sólo viviremos
para adorarte así.

Cantemos de rodillas,
cantemos con unción
las altas maravillas
de la comunión.
570

A La Mujer Más Fea De España

Venid, señora, a escuchar
la unánime votación
que España acaba de dar:
venid; que os va a coronar
FEA por aclamación.

Monstruos mil se presentaron;
mas con voz solemne y clara
los tribunales fallaron,
que otra cara no encontraron
semejante a vuestra cara.

Cual vuestra cara no hay dos:
hay de feas copia extraña,
muchas feas ¡vive Dios!
pero sin disputa vos
sois la más fea de España.

Os dieron la primacía:
señora, ¡cuánto me alegro!
mas, ¡cielos! ¿quién la osadía
de mostrar, cual vos, tendría
ojo azul en campo negro?

¿Quién, no siendo, cual vos, loca
mostrara a la humanidad
boca igual a vuestra boca,
aunque tuviese muy poca
vergonzosa vanidad?

La fealdad tiene pudor;
y yo en el caso presente
(os lo digo sin rencor)
por modestia, por rubor
me escondiera de la gente.

¡Ay! ¡cuánto hacéis padecer,
mostrando vuestra cabeza
al que procura creer
en la belleza del ser,
en su bondad y pureza!

Sois una horrible creación;
porque aun hay cosa más rara
en esa organización:
que tenéis el corazón
mucho peor que la cara.

Todos vuestros pensamientos
son torpes y maldicientes:
aborrecéis los talentos,
las virtudes eminentes
y los nobles sentimientos.

No hay honra libre e vos,
aunque bendita se acoja
al manto del mismo Dios;
porque en medio de los dos
vuestra calumnia se arroja.

¡Ay! ¿por qué si de la huesa,
mala anciana, a un paso estás,
no dejas la humana presa?
¿por qué en la fama ilesa
te irritas y ensañas más?

Déjame con mi poesía
pasar la vida inocente,
si no quieres que algún día
tu horrorosa biografía
a las criaturas presente.

Aunque no sé si te diga
que es mi más gloriosa hazaña
el que me odie y persiga
como mortal enemiga,
la mujer más fea de España.
872

Improvisada En El Liceo De Madrid

Del íntimo del alma agradecida
una voz exhalar sólo quisiera,
una voz tan profunda y tan sentida,
que cual yo me conmuevo, os conmoviera;
pero a bondad tan dulce sorprendida,
yo no puedo cantar por más que quiera;
y temblando y confusa en este instante
no encuentro ni una voz, ni un consonante.
577

Epitafio A Un Niño

Duerme, Niño, el sueño blando
en esta cuna escondida,
aunque tu madre llorando
por tu existencia llamando
quiera volverte a la vida.

Porque en la noche sombría
de nuestra vida ilusoria
no has de encontrar, alma mía,
la luz del eterno día
que has encontrado en la gloria.
522

Sobre La Construcción De Nuevas Plazas De Toros En España

¡Bravo!... generación; rauda caminas
a modelar tus hombres con las fieras;
¡bien tus nobles misiones adivinas,
te escapas de las cátedras latinas
y en las plazas de toros te atrincheras!

Nuevos campos de lid a los toreros
levanta ¡o patria! agota los tesoros.
¿Pueblo de sabios son los extranjeros?
Pues aquí somos pueblo de vaqueros...
necios ¿qué vale más, leyes o toros?

¿La libertad, qué importa mientras brama
el acosado toro en la llanura
y la arena socava y desparrama
y sufre el aguijón... sufre la llama,
de la infeliz España imagen pura?

Y cuando ronco ya lanza profundos
del traspasado pecho los bramidos
y hombres caen y alazanes moribundos
¡cómo es ver a los mozos rubicundos
romper en gozosísimos silbidos!

Y a las damas, las dulces, las mimadas,
corazones de leche delicados,
cebarse en contemplar ensangrentadas
las carnes del buen toro acribilladas,
los pechos del caballo desgarrados.

Mas escuchad; a defender la lucha
de hombres y toros se levanta osado
el petulante hidalgo que me escucha
«Yo vengo —exclama— aquí con gloria mucha
porque esto es Español». ¡Bien, ha gritado!

¡O Nacional ardor! cien aureolas
de rubias astas en la docta frente
coloquen del mancebo, que halla solas
en los chulos las glorias Españolas,
en los toros su fuerza prepotente.

Para aquellas ¡oh pueblo! almas de toro
el valor y el saber son extranjeros;
no aprenden en el Cid que bate al moro,
no abren de nuestros libros el tesoro
y de España osan ser con ser toreros.

Pues también en las bellas de la España
tanto el patrio cariño se acrisola
que ven con entusiasmo a la alimaña;
con ellas la bondad es planta extraña,
tan sólo la crueldad es Española.

¡Quién me diera tu numen, Jovellanos,
para tronar y despedir centellas
contra aquellos padrones castellanos
que se elevan más altos, más ufanos
en vez de perecer bajo tus huellas!

¡Varón ilustre, si tu mente pura
de los rayos del sol aquí desciende,
mira al pueblo Español en esa altura,
cómo rápido avanza en la cultura,
cómo en la escuela de la ciencia aprende!

Pan y toros tenemos —prorrumpiste—
pero tu siglo fue siglo de oro,
el nuestro, Jovellanos, es más triste,
tú, al menos, con el toro pan tuviste,
¡a nosotros nos dan sin pan el toro!
700

Respuesta A Un Poeta

Cuando exhala de esa suerte
vuestra Lira dormitando
un eco tan dulce y blando
¿a qué queréis que despierte?
Dejadlo siempre soñando.

Ni vos debéis lamentar
que estén sus cuerdas rompidas,
pues que las sabéis pulsar
tan bien que por vos heridas
aun rotas quieren sonar.

Ni digáis que los azares
apagan vuestros destellos,
cantad con vuestros pesares,
porque los tristes cantares
son los cantares más bellos.

Mas no queráis vuestro acento
rendir, cantor a mis pies,
elévese al firmamento
que su camino es el viento
y el cielo su trono es.
626

Canción

Mis ojos, Laura, vertieron
mil veces lloro a raudales,
mas nunca lágrimas fueron
a estas lágrimas iguales.

El tierno y bello cantor
que en dulcísima querella
trova las penas de amor...,
—¿Canta por ti o por Estrella?

—¡Por ella sólo, por ella!

Nunca tan grande aflicción,
tan grande pena he sentido,
¡tengo, Laura, el corazón
mitad por mitad partido!

Aquella luz penetrante
que de sus ojos destella
y aquel hablar palpitante...
—¿Eran tal vez por Estrella?

—¡Por ella sólo, por ella!

Negras sombras, Laura mía,
siempre adonde miro veo,
y como estoy en el día
y ciega o loca me creo:

Aquel ramillete hermoso
con la rica cinta aquella
que a entrambos dio cariñoso...
—¿Era no más para Estrella?

—¡Para ella sólo, para ella!

Ay, Laura, que si mis ojos
el sueño logra cerrar
se acrecientan mis enojos
con lo que acierto a soñar;

Aquella música bella
que a nuestras rejas sonaba
¿No sabes por quién la daba?
—¿Era también por Estrella?

—¡Por ella sólo, por ella!
645

A La Comisión De Monumentos Históricos Y Artísticos De Badajoz

A vosotros que dais a lo pasado
un culto apasionado
arrancando; señores, del olvido
las gloriosas hazañas
del pueblo en sus campañas,
batiendo a los franceses atrevido,

A vosotros que un bello monumento
con generoso intento
alzáis sobre los campos de la Albuera,
para que no olvidada
tan famosa jornada
queda en la edad remota venidera,

A vosotros sus tímidos acentos
hoy por breves momentos
a dirigir se atreve mi poesía;
oídme atentamente,
que en mi entusiasmo ardiente
la disculpa hallaréis de mi osadía.

¡Oh sí! que al pronunciar el alto nombre
del más ilustre hombre
que ha visto el sol, mi corazón se inflama,
y juzgo que abrasado
su pueblo idolatrado
también se siente por la propia llama.

Os hablo de Cortés en alabanza,
aunque el numen no alcanza
al remontarse al cerco de su luna:
pues llena de sonrojos
con el llanto en los ojos
he visto al pueblo donde fue su cuna.

Y ¡oh vergüenza! ¡vergüenza! allí olvidada
y a su primera morada
asilo de las pobres golondrinas,
sin un solo letrero
este otoño primero
va a desplomarse en míseras ruinas,

Y ¿qué nos quedará de tanta gloria
si esa débil memoria
furioso el aquilón nos arrebata?
¿Qué de tantos honores
como nos dio, señores,
en cambio le dará su tierra ingrata?

¿No tendrá entre sus mármoles Castilla
una piedra sencilla
donde su ilustre nombre coloquemos?
Con nuestras propias manos
guerreros y artesanos
y... hasta las damas a grabarlo iremos.

Más trabajo, más pena, más fatiga
en la tierra enemiga
pasó el gran capitán por darle sólo
a su patria grandeza
por hacer que en riqueza
fuera el reino mayor de polo a polo.

Por él fue nuestra patria rica y fuerte
por él con tanta suerte
el soberbio cristal del Océano,
surgieron cien navíos,
transportando carguíos
del inmenso tesoro americano.

Ved hoy esas magníficas ciudades
que fueron soledades
tristes ayer alzarse florecientes,
fundadas por su mano,
llevando el nombre hispano
en su poder, en esplendor crecientes.

Él hizo interminable nuestra tierra
con la perpetua guerra,
asolación del pueblo mejicano,
y por él solamente
flota entre aquella gente
la santa insignia del pendón cristiano.

Y ¿se dirá que ingratos y egoístas
sus valientes conquistas
nosotros españoles desdeñamos?
¿Que un puñado de cobre
por una piedra pobre
con voluntad siquiera no le damos?

En tanto que su nombre no ensalcemos
y en Medellín alcemos
un monumento a los brillantes soles
de su gloriosa guerra,
las gentes de esta tierra
¡¡no somos ni extremeños ni españoles!!
698

A Neira Golondrinas, Grullas Y Patos

A NEIRA. GOLONDRINAS, GRULLAS Y PATOS


Carolina Coronado acompaña en su despedida a las golondrinas, a
las grullas y a los patos.



Ya, Neira, despedí a la golondrina

que en el techo campestre haciendo el nido

mansa inocente mi compaña ha sido

en la estación risueña que termina;

la grulla en cambio ya vino dañina

el fruto a destrozar recién nacido

que en este yermo a fuerza de sudores

lograron cultivar los labradores.


El pato en enturbiar las claras fuentes

de este valle purísimo obcecado

revuelve con el fondo encenagado

los graciosos espejos trasparentes;

¡lástima que desdeñe las corrientes

de un brillo tan hermoso y azulado,

donde lucir pudiera entre la espuma,

por hundir en el fango el alba pluma!


¿Quién nos diera encontrar siempre a la bella

que en nuestros techos amorosa anida

y en su cantar sencillo entretenida

nos divierte feliz de sol a estrella?

¿Quién nos diera encontrarla siempre a ella

que a nadie ofende, cuya dulce vida

consagrada a los suyos, sobre el heno,

ni daña al labrador ni anda entre cieno?


¿Hay en mi tierra hermosos olivares

formados como tropas, en hileras?

Pues a dañar su flor a sus praderas

vienen bandos de grullas a millares.

¿Hay arroyos que van entre juncares

retratando el verdor de estas laderas?

Pues acuden los patos a bandadas,

«¿Aves estas no son civilizadas?»


¿Qué más da que en mi lira sean cantados

hombres o grullas si en diversos nombres

disfrazadas las grullas van de hombres

y los hombres de grullas disfrazados?

¿Por qué han de ser los patos desdeñados

si los hombres tal vez con sus renombres

viviendo en bacanales, como en cieno,

no fueron ni más puros ni más buenos?


¿Qué más da pues que yo cante los hechos

con mi endeble laúd, mi voz de niña

de las aves que pueblan la campiña

y las aves que habitan bajo techos?

Con iguales instintos y derechos

todas viven del daño y la rapiña;

soldados-grullas talan los sembrados

y las ciudades ¡ay! grullas-soldados.


Galanes patos de la fuente empañan

el manantial que beben los pastores,

patos galanes, patos impostores

en las virtudes la calumnia ensañan;

hombres-patos, en fin, sus alas bañan

en fétidos pantanos corruptos;

patos-hombres sepultan en orgías

su bella juventud, sus bellos días.


¿Por qué al mísero pato guerra tanta,

por qué a la infeliz grulla tanta guerra,

si hay seres más indignos en la tierra

y el hombre docto los celebra y canta?

Cada piedra, cada ave, cada planta,

una vida, una historia, un mundo encierra

y muchos en el mundo, bien lo sabes,

valen menos que piedras, plantas, aves.


Pues no siempre he de hallar por mi camino

golondrinas, que pocas han quedado,

mejor canto a las grullas, que al malvado.

A los patos mejor que al libertino:

esos nombres de Atila, Jerjes, Nino

siempre al numen benigno han espantado

y siempre aborrecí como a enemigos

los Paris, los Nerones, los Rodrigos.


Una grulla el gran Jerjes vale en suma,

pero el rico Nerón no vale un pato

que fuera a dar el pájaro barato

aun dando por Nerón no más la pluma:

¿pues por qué si la historia nos abruma

con uno y otro nombre tan ingrato

no ha de cantar, sin que te cause risa,

a la grulla y al pato la poetisa?


Lo mismo da las aves que los hombres

lo mismo el campo da que las ciudades,

pues componen entrambas vecindades,

los mismos seres con distintos nombres;

grullas hay en el mundo con nombres,

patos bajo soberbias potestades,

y en ciudades lo mismo que entre encinas

sobre grullas y patos golondrinas.

Badajoz, 1846

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