Lista de Poemas

La Pajita

Ésta que era una niña de cera;
pero no era una niña de cera,
era una gavilla parada en la era.
Pero no era una gavilla
sino la flor tiesa de la maravilla.
Tampoco era la flor sino que era
un rayito de sol pegado a la vidriera.
No era un rayito de sol siquiera:
una pajita dentro de mis ojitos era.

¡Alléguense a mirar cómo he perdido entera,
en este lagrimón, mi fiesta verdadera!
766

La Cajita De Olinalá

Cajita mía
de Olinalá,
palo-rosa,
jacarandá.

Cuando la abro
de golpe da
su olor de reina
de Sabá.

¡Ay, bocanada
tropical:
clavo, caoba
y el copal!

La pongo aquí,
la dejo allá;
por corredores
viene y va.

Hierve de grecas
como un país:
nopal, venado,
codorniz,

los volcanes
de gran cerviz
y el indio aéreo
como el maíz.

Así la pintan,
así, así,
dedos de indio
o colibrí;

y así la hace
de cabal
mano azteca,
mano quetzal.
768

Miedo

Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan;
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
en el alero hace el nido
y mis manos no la peinan.
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan.

Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.
Con zapatitos de oro
¿cómo juega en las praderas?
Y cuando llegue la noche
a mi lado no se acuesta...
Yo no quiero que a mi niña
la vayan a hacer princesa.

Y menos quiero que un día
me la vayan a hacer reina.
La subirían al trono
a donde mis pies no llegan.
Cuando viniese la noche
yo no podría mecerla...
¡Yo no quiero que a mi niña
me la vayan a hacer reina!
974

Devuelto

A la cara de mi hijo
que duerme, bajan
arenas de las dunas,
flor de la caña
y la espuma que vuela
de la cascada...

Y es sueño nada más
cuanto le baja;
sueño cae a su boca,
sueño a su espalda,
y me roban su cuerpo
junto con su alma.

Y así lo van cubriendo
con tanta maña,
que en la noche no tengo
hijo ni nada,
madre ciega de sombra,
madre robada.

Hasta que el sol bendito
al fin lo baña:
me lo devuelve en linda
fruta mondada
¡y me lo pone entero
sobre la falda!
681

Todo Es Ronda

Los astros son ronda de niños,
jugando la tierra a espiar...
Los trigos son talles de niñas
jugando a ondular..., a ondular...

Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar...
Las olas son rondas de niñas,
jugando la Tierra a abrazar...
955

El Corro Luminoso

Corro de las niñas
corro de mil niñas
a mi alrededor:
¡oh Dios, yo soy dueña
de este resplandor!

En la tierra yerma,
sobre aquel desierto
mordido de sol,
¡mi corro de niñas
como inmensa flor!

En el llano verde,
al pie de los montes,
que hería la voz,
¡el corro era un solo
divino temblor!

En la estepa inmensa,
en la estepa yerta
de desolación,
¡mi corro de niñas
ardiendo de amor!

En vano quisieron
quebrarme la estrofa
con tribulación:
¡el corro la canta
debajo de Dios!
636

Los Que No Danzan

Una niña que es inválida
dijo: —«¿Cómo danzo yo?»
Le dijimos que pusiera
a danzar su corazón...

Luego dijo la quebrada:
—«¿Cómo cantaría yo?»
Le dijimos que pusiera
a cantar su corazón...

Dijo el pobre cardo muerto:
—«¿Cómo danzaría yo?»
Le dijimos: —«Pon al viento
a volar tu corazón...»

Dijo Dios desde la altura:
—«¿Cómo bajo del azul?»
Le dijimos que bajara
a danzarnos en la luz.

Todo el valle está danzando
en un corro bajo el sol,
y al que no entra se le hace
tierra, tierra el corazón.
760

Ronda De Los Colores

Azul loco y verde loco
del lino en rama y en flor.
Mareando de oleadas
baila el lindo azuleador.

Cuando el azul se deshoja,
sigue el verde danzador:
verde-trébol, verde-oliva
y el gayo verde-limón.

¡Vaya hermosura!
¡Vaya el Color!

Rojo manso y rojo bravo
—rosa y clavel reventón—.
Cuando los verdes se rinden,
él salta como un campeón.

Bailan uno tras el otro,
no se sabe cuál mejor,
y los rojos bailan tanto
que se queman en su ardor.

¡Vaya locura!
¡Vaya el Color!

El amarillo se viene
grande y lleno de fervor
y le abren paso todos
como viendo a Agamenón.

A lo humano y lo divino
baila el santo resplandor:
aromas gajos dorados
y el azafrán volador.

¡Vaya delirio!
¡Vaya el Color!

Y por fin se van siguiendo
al pavo-real del sol,
que los recoge y los lleva
como un padre o un ladrón.

Mano a mano con nosotros
todos eran, ya no son:
¡El cuento del mundo muere
al morir el Contador!
1.205

Canción De Pescadoras

Niñita de pescadores
que con viento y olas puedes,
duerme pintada de conchas,
garabateada de redes.

Duerme encima de la duna
que te alza y que te crece,
oyendo la mar-nodriza
que a más loca mejor mece.

La red me llena la falda
y no me deja tenerte,
porque si rompo los nudos
será que rompo tu suerte...

Duérmete mejor que lo hacen
las que en la cuna se mecen,
la boca llena de sal
y el sueño lleno de peces.

Dos peces en las rodillas,
uno plateado en la frente,
y en el pecho, bate y bate,
otro pez incandescente...
1.071

El Establo

Al llegar la medianoche
y al romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo.

Y se fueron acercando,
y alargaron hasta el Niño
los cien cuellos anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos
como llenos de rocío.

Una oveja lo frotaba,
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos...

Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes, y de ocas,
y de gallos, y de mirlos.

Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el Niño
la gran cola de colores;
y las ocas de anchos picos,

arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un velo palpitante
sobre del recién nacido...

Y la Virgen, entre cuernos
y resuellos blanquecinos,
trastocada iba y venía
sin poder coger al Niño.

Y José llegaba riendo
a acudir a la sin tino.
Y era como bosque al viento
el establo conmovido...
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Identificación y contexto básico

Lucila Godoy Alcayaga, más conocida por su seudónimo Gabriela Mistral, nació en Vicuña, Chile. Fue una poeta, diplomática, educadora y feminista chilena. Es reconocida como la primera latinoamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1945.

Infancia y formación

De origen humilde, su infancia estuvo marcada por la figura de su padre, maestro de escuela, y por la naturaleza del Valle del Elqui, que la influyó profundamente. Quedó huérfana de padre a temprana edad y tuvo que asumir responsabilidades familiares. Fue en gran medida autodidacta, aunque asistió a la Escuela Normal de La Serena para formarse como maestra.

Trayectoria literaria

Comenzó a escribir desde joven, publicando sus primeros poemas en periódicos locales. Su reconocimiento literario comenzó a consolidarse tras ganar concursos poéticos y obtener el Premio Nobel de Literatura. Su obra poética, aunque no muy extensa en volumen, es de una gran profundidad y resonancia. Ejerció como maestra y posteriormente como diplomática, lo que le permitió viajar y conocer diferentes culturas.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras más destacadas incluyen "Desolación" (1922), "Ternura" (1924), "Tala" (1938) y "Lagar" (1954). Su poesía se caracteriza por temas como el amor maternal (idealizado y trágico), la infancia, la naturaleza, la muerte, la maternidad, la educación, la identidad latinoamericana y la denuncia de la injusticia. Su estilo es lírico, emotivo y a menudo elegíaco. Utilizó tanto el verso libre como formas métricas tradicionales, adaptándolas a su expresividad. Su lenguaje es cuidado, a veces arcaizante, pero siempre directo y conmovedor. La voz poética es profunda, maternal, a veces doliente, pero siempre con un trasfondo de esperanza y fe.

Contexto cultural e histórico

Perteneció a una generación de intelectuales y artistas que buscaban definir la identidad latinoamericana en un contexto de creciente influencia estadounidense. Su obra refleja las realidades sociales y culturales de Chile y de América Latina, así como su compromiso con la educación y los derechos de los más vulnerables.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por la pérdida temprana de su prometido, lo que influyó profundamente en su obra y en su visión del amor y la maternidad. Dedicó gran parte de su vida a la educación de niños y jóvenes, y a la promoción de la cultura.

Reconocimiento y recepción

El Premio Nobel de Literatura en 1945 la catapultó a la fama mundial. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y es estudiada y admirada en todo el mundo. Es considerada una de las figuras literarias más importantes de América Latina.

Influencias y legado

Fue influenciada por la poesía española clásica y por la tradición oral de América Latina. Su legado es inmenso, tanto en el ámbito literario como en el educativo y social. Inspiró a generaciones de poetas y escritores, y su figura es un símbolo de la lucha por la educación y los derechos humanos.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la universalidad de sus temas, la profundidad de su lirismo y su compromiso ético. Se ha analizado su visión de la maternidad, su religiosidad y su profunda conexión con la tierra y el pueblo latinoamericano.

Infancia y formación

Además de su labor literaria y diplomática, Mistral fue una apasionada defensora de la educación y trabajó activamente en proyectos educativos para niños y mujeres en México y otros países.

Muerte y memoria

Gabriela Mistral falleció en Nueva York, Estados Unidos. Sus restos fueron repatriados a Chile y descansan en su pueblo natal de Montegrande. Su memoria perdura como un símbolo de la poesía latinoamericana y de la lucha por un mundo más justo y humano.