Lista de Poemas

Soneto Xxxvii

Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.

Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa en mereceros.

Así que, sin conoceros,
nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
523

Soneto Xxxviii

Estoy continuo en lágrimas bañado,
rompiendo el aire siempre con sospiros;
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;

que viéndome do estoy, y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía,
ejemplos tristes de los que han caído.

sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.
642

Soneto Xxxvii

A la entrada de un valle, en un desierto,
do nadie atravesaba, ni se vía,
vi que con extrañeza un can hacía
extremos de dolor con desconcierto;

agora suelta el llanto al cielo abierto,
ora va rastreando por la vía;
camina, vuelve, para, y todavía
quedaba desmayado como muerto.

Y fue que se apartó de su presencia
su amo, y no le hallaba; y esto siente;
mirad hasta do llega el mal de ausencia.

Movióme a compasión ver su accidente;
díjele, lastimado: «Ten paciencia,
que yo alcanzo razón, y estoy ausente».
493

Soneto Xxxvi

Siento el dolor menguarme poco a poco,
no porque ser le sienta más sencillo,
más fallece el sentir para sentillo,
después que de sentillo estoy tan loco.

Ni en sello pienso que en locura toco,
antes voy tan ufano con oíllo,
que no dejaré el sello y el sufrillo,
que si dejo de sello, el seso apoco.

Todo me empece, el seso y la locura;
prívame éste de sí por ser tan mío;
mátame estotra por ser yo tan suyo.

Parecerá a la gente desvarío
preciarme de este mal, do me destruyo:
y lo tengo por única ventura.
494

Soneto Xxxiv

Gracias al cielo doy que ya del cuello
del todo el grave yugo ha desasido,
y que del viento el mar embravecido
veré desde lo alto sin temello;

veré colgada de un sutil cabello
la vida del amante embebecido
en su error, en engaño adormecido,
sordo a las voces que le avisan dello.

Alegrárame el mal de los mortales,
y yo en aquesto no tan inhumano
seré contra mi ser cuanto parece:

alegraréme , como hace el sano,
no de ver a los otros en los males,
sino de ver que dellos él carece.
493

Soneto Xxxv

Mario, el ingrato amor, como testigo
de mi fe pura y de mi gran firmeza,
usando en mí su vil naturaleza,
que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo
su condición, abato su grandeza;
no bastando su fuerza a mi crüeza
ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y ansí, en la parte que la diestra mano
gobierna. y en aquella que declara
los conceptos del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa cara
le cueste al ofensor, ya que estoy sano,
libre, desesperado y ofendido.
530

Soneto Xxxiii

Boscán, las armas y el furor de Marte,
que con su propria fuerza el africano
suelo regando, hacen que el romano
imperio reverdezca en esta parte,

han reducido a la memoria del arte
y el antiguo valor italïano,
por cuya fuerza y valerosa mano
África se aterró de parte a parte.

Aquí donde el romano encendimiento,
donde el fuego y la llama licenciosa
sólo el nombre dejaron a Cartago,

vuelve y revuelve amor mi pensamiento,
hiere y enciende el alma temerosa,
y en llanto y en ceniza me deshago.
615

Soneto Xxxii

Mi lengua va por do el dolor la guía;
ya yo con mi dolor sin guía camino;
entrambos hemos de ir, con puro tino;
cada uno a parar do no querría;

yo, porque voy sin otra compañía,
sino la que me hace el desatino,
ella, porque la lleve aquel que vino
a hacerla decir más que querría.

Y es para mí la ley tan desigual,
que aunque inocencia siempre en mí conoce,
siempre yo pago el yerro ajeno y mío.

¿Qué culpa tengo yo del desvarío
de mi lengua, si estoy en tanto mal,
que el sufrimiento ya me desconoce?
490

Soneto Xxx

Sospechas, que en mi triste fantasía
puestas, hacéis la guerra a mi sentido,
volviendo y revolviendo el afligido
pecho, con dura mano noche y día;

ya se acabó la resistencia mía
y la fuerza del alma; ya rendido
vencer de vos me dejo, arrepentido
de haberos contrastado en tal porfía.

Llevadme a aquel lugar tan espantable,
que, por no ver mi muerte allí esculpida,
cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya, que concedida
no es tan larga defensa al miserable;
colgad en vuestro carro mis despojos.
520

Soneto Xxxi

Dentro de mi alma fue de mí engendrado
un dulce amor, y de mi sentimiento
tan aprobado fue su nacimiento
como de un solo hijo deseado;

mas luego de él nació quien ha estragado
del todo el amoroso pensamiento:
que en áspero rigor y en gran tormento
los primeros deleites ha tornado.

¡Oh crudo nieto, que das vida al padre,
y matas al abuelo! ¿por qué creces
tan disconforme a aquel de que has nacido?

¡Oh, celoso temor! ¿a quién pareces?
¡que la envidia, tu propia y fiera madre,
se espanta en ver el monstruo que ha parido!
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Identificación y contexto básico

Garcilaso de la Vega fue un poeta y militar español, considerado uno de los máximos representantes del Renacimiento en España y un renovador de la poesía castellana. Su figura es fundamental para entender la introducción de las formas y temas de la lírica italiana en la literatura española.

Infancia y formación

Nacido en Toledo, Garcilaso pertenecía a una noble familia toledana. Recibió una esmerada educación humanística propia de su estamento, que incluía el aprendizaje de lenguas clásicas y modernas, música y armas. Esta formación sentó las bases de su sensibilidad y su conocimiento de la tradición literaria grecolatina y renacentista.

Trayectoria literaria

La carrera militar de Garcilaso lo llevó a participar en diversas campañas y estancias en Italia, especialmente en Nápoles, donde entró en contacto directo con la poesía petrarquista y la cultura renacentista italiana. Fue allí donde conoció a poetas y humanistas que influyeron en su obra y donde comenzó a adaptar las formas métricas italianas, como el soneto y la lira, a la lengua castellana. Su obra poética, aunque escasa en volumen, tuvo un impacto revolucionario.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Garcilaso de la Vega se caracteriza por la influencia del petrarquismo, la idealización del amor y la naturaleza, y una profunda melancolía. Sus temas principales son el amor (a menudo platónico y no correspondido), la naturaleza como reflejo del estado anímico del poeta, y la fugacidad del tiempo. Utilizó magistralmente el soneto, la lira y el endecasílabo, formas que introdujo y consolidó en la poesía española. Su estilo es depurado, elegante y musical, con un lenguaje cuidado y una gran sensibilidad expresiva. La "Égloga I" y la "Égloga II" son ejemplos cumbre de su poesía, así como sus sonetos y sus canciones.

Contexto cultural e histórico

Garcilaso vivió durante el reinado de los Reyes Católicos y el inicio del de Carlos I, un período de esplendor y expansión del Imperio español, pero también de tensiones políticas y religiosas. Perteneció a la generación de los Comunitarios, participando en la revuelta de las Comunidades de Castilla. Su obra se enmarca en el Renacimiento español, un movimiento que asimiló las corrientes humanistas y artísticas italianas.

Vida personal

La vida de Garcilaso estuvo marcada por su servicio militar y sus amores. Se casó con Luisa de Zúñiga, pero su relación más significativa desde el punto de vista literario fue su amor platónico por Isabel Freire, una dama portuguesa que inspiró gran parte de su producción lírica, especialmente tras su muerte.

Reconocimiento y recepción

Aunque su producción poética fue limitada y publicada póstumamente, el impacto de Garcilaso fue inmediato y profundo. Su obra se convirtió en modelo para las generaciones posteriores de poetas, y su influencia se extendió a lo largo de los siglos, siendo considerado uno de los pilares de la poesía española.

Influencias y legado

Las principales influencias de Garcilaso fueron Petrarca y los poetas del Renacimiento italiano, así como los autores clásicos grecolatinos. Su legado es inmenso: introdujo y consolidó nuevas formas métricas y una sensibilidad lírica que marcaron la evolución de la poesía en lengua española. Poetas como Fray Luis de León y San Juan de la Cruz recogieron su antorcha poética.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Garcilaso ha sido interpretada como la expresión de un ideal de belleza y perfección, así como del desarraigo y la melancolía del ser humano. Su poesía se sitúa en la encrucijada entre el amor cortés medieval y la concepción renacentista del amor y la belleza.

Infancia y formación

Se sabe que Garcilaso era un excelente músico y que tocaba la vihuela. Su participación en la expedición a Túnez en 1535, donde escribió uno de sus sonetos más célebres, es un ejemplo de la interconexión entre su vida militar y su creación poética.

Muerte y memoria

Garcilaso de la Vega murió en el asedio de la fortaleza de Le Muy, en Provenza, como consecuencia de las heridas sufridas en combate. Su memoria perdura como el poeta que supo fusionar la tradición española con las innovaciones renacentistas, creando una poesía de inigualable belleza y profundidad.