Lista de Poemas

Soneto Xxix

Pasando el mar Leandro el animoso,
en amoroso fuego todo ardiendo,
esforzó el viento, y fuese embraveciendo
el agua con un ímpetu furioso.

Vencido del trabajo presuroso,
contrastar a las ondas no pudiendo,
y más del bien que allí perdía muriendo,
que de su propia muerte congojoso,

como pudo, esforzó su voz cansada,
y a las ondas habló desta manera
mas nunca fue su voz de ellas oída:

«Ondas, pues no se excusa que yo muera,
dejadme allá llegar, y a la tornada
vuestro furor ejecutad en mi vida».
534

Soneto Xxviii

Boscán, vengado estáis, con mengua mía,
de mi rigor pasado y mi aspereza
con que reprehenderos la terneza
de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día
de tal salvatiquez y tal torpeza:
mas es a tiempo que de mi bajeza
correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado,
con mis ojos abiertos me he rendido
al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido
nunca fue corazón: si preguntado
soy lo demás, en lo demás soy mudo.
475

Soneto Xxvi

Echado está por tierra el fundamento
que mi vivir cansado sostenía.
¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!
¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento
cuando se ocupa en bien de cosa mía!
A mi esperanza, así como a baldía,
mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto
con tal furor, con una fuerza nueva,
que un monte puesto encima rompería.

Aquéste es el deseo que me lleva,
a que desee tornar a ver un día
a quien fuera mejor nunca haber visto.
462

Soneto Xxvii

Amor, amor, un hábito vestí
el cual de vuestro paño fue cortado;
al vestir ancho fue, más apretado
y estrecho cuando estuvo sobre mí.

Después acá de lo que consentí,
tal arrepentimiento me ha tomado,
que pruebo alguna vez, de congojado,
a romper esto en que yo me metí.

Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,
teniendo tan contraria su natura,
que con él ha venido a conformarse?

Si alguna parte queda por ventura
de mi razón, por mí no osa mostrarse;
que en tal contradicción no está segura.
523

Soneto Xxiv

Ilustre honor del nombre de Cardona,
décima moradora del Parnaso,
a Tansillo, a Minturno, al culto Taso
sujeto noble de inmortal corona;

si en medio del camino no abandona
la fuerza y el espirtu a vuestro Laso,
por vos me llevará mi osado paso
a la cumbre difícil de Helicona.

Podré llevar entonces, sin trabajo,
con dulce son que el curso al agua enfrena,
por un camino hasta agora enjuto,

el patrio celebrado y rico Tajo,
que del valor de su luciente arena
a vuestro nombre pague el gran tributo.
437

Soneto Xxv

¡Oh hado ejecutivo en mis dolores,
cómo sentí tus leyes rigurosas!
Cortaste el árbol con manos dañosas,
y esparciste por tierra fruta y flores.

En poco espacio yacen los amores,
y toda la esperanza de mis cosas
tornados en cenizas desdeñosas,
y sordas a mis quejas y clamores.

Las lágrimas que en esta sepultura
se vierten hoy en día y se vertieron,
recibe, aunque sin fruto allá te sean,

hasta que aquella eterna noche oscura
me cierre aquestos ojos que te vieron,
dejándome con otros que te vean.
777

Soneto Xxiii

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
516

Soneto Xxii

Con ansia extrema de mirar qué tiene
vuestro pecho escondido allá en su centro,
y ver si a lo de fuera lo de dentro
en apariencia y ser igual conviene,

en él puse la vista: mas detiene
de vuestra hermosura el duro encuentro
mis ojos, y no pasan tan adentro
que miren lo que el alma en sí contiene.

Y así se quedan tristes en la puerta
hecha, por mi dolor, con esa mano
que aun a su mismo pecho no perdona;

donde vi claro mi esperanza muerta.
y el golpe, que os hizo amor en vano
non esservi passato oltra la gona.
569

Soneto Xx

Con tal fuerza y vigor son concertados
para mi perdición los duros vientos,
que cortaron mis tiernos pensamientos
luego que sobre mí fueron mostrados.

El mal es que me quedan los cuidados
en salvo destos acontecimientos,
que son duros, y tienen fundamientos
en todos mis sentidos bien echados.

Aunque por otra parte no me duelo,
ya que el bien me dejó con su partida,
del grave mal que en mí está de contino;

antes con él me abrazo y me consuelo;
porque en proceso de tan dura vida
ataje la largueza del camino.
517

Soneto Xxi

Clarísimo marqués, en quién derrama
el cielo cuanto bien conoce el mundo;
si el gran valor en que el sujeto fundo,
y al claro resplandor de nuestra llama

arribare mi pluma, y do la llama
la voz de vuestro nombre alto y profundo,
seréis vos solo eterno y sin segundo,
y por vos inmortal quien tanto os ama.

Cuanto del largo cielo se desea,
cuanto sobre la tierra se procura,
todo se halla en vos de parte a parte;

y, en fin, de solo vos formó natura
una extraña y no vista al mundo idea.
y hizo igual al pensamiento el arte.
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Identificación y contexto básico

Garcilaso de la Vega fue un poeta y militar español, considerado uno de los máximos representantes del Renacimiento en España y un renovador de la poesía castellana. Su figura es fundamental para entender la introducción de las formas y temas de la lírica italiana en la literatura española.

Infancia y formación

Nacido en Toledo, Garcilaso pertenecía a una noble familia toledana. Recibió una esmerada educación humanística propia de su estamento, que incluía el aprendizaje de lenguas clásicas y modernas, música y armas. Esta formación sentó las bases de su sensibilidad y su conocimiento de la tradición literaria grecolatina y renacentista.

Trayectoria literaria

La carrera militar de Garcilaso lo llevó a participar en diversas campañas y estancias en Italia, especialmente en Nápoles, donde entró en contacto directo con la poesía petrarquista y la cultura renacentista italiana. Fue allí donde conoció a poetas y humanistas que influyeron en su obra y donde comenzó a adaptar las formas métricas italianas, como el soneto y la lira, a la lengua castellana. Su obra poética, aunque escasa en volumen, tuvo un impacto revolucionario.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Garcilaso de la Vega se caracteriza por la influencia del petrarquismo, la idealización del amor y la naturaleza, y una profunda melancolía. Sus temas principales son el amor (a menudo platónico y no correspondido), la naturaleza como reflejo del estado anímico del poeta, y la fugacidad del tiempo. Utilizó magistralmente el soneto, la lira y el endecasílabo, formas que introdujo y consolidó en la poesía española. Su estilo es depurado, elegante y musical, con un lenguaje cuidado y una gran sensibilidad expresiva. La "Égloga I" y la "Égloga II" son ejemplos cumbre de su poesía, así como sus sonetos y sus canciones.

Contexto cultural e histórico

Garcilaso vivió durante el reinado de los Reyes Católicos y el inicio del de Carlos I, un período de esplendor y expansión del Imperio español, pero también de tensiones políticas y religiosas. Perteneció a la generación de los Comunitarios, participando en la revuelta de las Comunidades de Castilla. Su obra se enmarca en el Renacimiento español, un movimiento que asimiló las corrientes humanistas y artísticas italianas.

Vida personal

La vida de Garcilaso estuvo marcada por su servicio militar y sus amores. Se casó con Luisa de Zúñiga, pero su relación más significativa desde el punto de vista literario fue su amor platónico por Isabel Freire, una dama portuguesa que inspiró gran parte de su producción lírica, especialmente tras su muerte.

Reconocimiento y recepción

Aunque su producción poética fue limitada y publicada póstumamente, el impacto de Garcilaso fue inmediato y profundo. Su obra se convirtió en modelo para las generaciones posteriores de poetas, y su influencia se extendió a lo largo de los siglos, siendo considerado uno de los pilares de la poesía española.

Influencias y legado

Las principales influencias de Garcilaso fueron Petrarca y los poetas del Renacimiento italiano, así como los autores clásicos grecolatinos. Su legado es inmenso: introdujo y consolidó nuevas formas métricas y una sensibilidad lírica que marcaron la evolución de la poesía en lengua española. Poetas como Fray Luis de León y San Juan de la Cruz recogieron su antorcha poética.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Garcilaso ha sido interpretada como la expresión de un ideal de belleza y perfección, así como del desarraigo y la melancolía del ser humano. Su poesía se sitúa en la encrucijada entre el amor cortés medieval y la concepción renacentista del amor y la belleza.

Infancia y formación

Se sabe que Garcilaso era un excelente músico y que tocaba la vihuela. Su participación en la expedición a Túnez en 1535, donde escribió uno de sus sonetos más célebres, es un ejemplo de la interconexión entre su vida militar y su creación poética.

Muerte y memoria

Garcilaso de la Vega murió en el asedio de la fortaleza de Le Muy, en Provenza, como consecuencia de las heridas sufridas en combate. Su memoria perdura como el poeta que supo fusionar la tradición española con las innovaciones renacentistas, creando una poesía de inigualable belleza y profundidad.