Lista de Poemas

El Ciprés De Silos

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
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Abanico

El vals llora en mi ojal
Silencio

En mi hombro se ha posado el sueño
y es del mismo temblor que sus cabellos
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Guitarra

Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas

La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua
1.095

Reflejos

En este río lácteo
los navíos no sueñan sobre el álveo

Como un guante famélico
el día se me escapa de los dedos

Me voy quedando exhausto
pero en mi torso canta el mármol


Una rueda lejana
me esconde y me suaviza
las antiguas palabras


Cae el líquido fértil de mi estatua
y los navíos cabecean


amarrados al alba
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Madrigal

Estabas en el agua

Estabas que yo te vi

Todas las ciudades

lloraban por ti


Las ciudades desnudas

balando como bestias en manada


A tu paso

las palabras eran gestos
como estos que ahora te ofrezco

Creían poseerte
porque sabían teclear en tu abanico


Pero


No



no estabas allí

Estabas en el agua

que yo te vi
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ángelus

Sentado en el columpio
el ángelus dormita


Enmudecen los astros y los frutos

Y los hombres heridos
pasean sus surtidores
como delfines líricos


Otros más agobiados
con los ríos al hombro
peregrinan sin llamar en las posadas


La vida
es un
único verso
interminable


Nadie llegó a su fin
Nadie sabe que el cielo es un jardín


Olvido.


El ángelus ha fallecido


Con la guadaña ensangrentada
un segador cantando se alejaba
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Columpio

A caballo en el quicio del mundo
un soñador jugaba al sí y al no

Las lluvias de colores
emigraban al país de los amores


Bandadas
de flores


Flores de sí

Flores de no


Cuchillos
en el aire
que le rasgan las
carnes
forman un puente




No


Cabalgaba
el soñador
Pájaros arlequines


cantan el sí

cantan el no
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Las Tres Hermanas

Estabais las tres hermanas,
las tres de todos los cuentos,
las tres en el mirador
tejiendo encajes y sueños.

Y yo pasé por la calle
y miré... Mis pasos secos
resonaron olvidados
en el vesperal silencio.

La mayor miró curiosa,
y la mediana riendo
me miró y te dijo algo...
Tú bordabas en silencio,

como si no te importase,
como si te diese miedo.
Y después te levantaste
y me dijiste un secreto

en una larga mirada,
larga, larga... Los reflejos
en las vidrieras borrosas
desdibujaban tu esbelto

perfil. Era tu figura
la flor de un nimbo de ensueño.
... Tres erais, tres, las hermanas
como en los libros de cuento.
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Identificación y contexto básico

Gerardo Diego y Cendoya fue un poeta, novelista y crítico literario español. Nació en Santander y falleció en Madrid. Perteneció a la Generación del 27, siendo uno de sus miembros más longevos y prolíficos. Su obra se caracteriza por una notable dualidad, combinando la poesía de corte más tradicional y clásica con la audacia de las vanguardias.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia acomodada, Diego recibió una educación esmerada. Estudió Filosofía y Letras y Teología en Comillas y Derecho en la Universidad de Deusto. Desde joven mostró una gran afición por la literatura y la música, influencias que marcarían su desarrollo artístico. Su formación académica y su temprano contacto con la cultura sentaron las bases de su futura trayectoria.

Trayectoria literaria

Diego inició su carrera literaria en la década de 1910. Pronto se sintió atraído por las corrientes vanguardistas que emergían en Europa, especialmente el ultraísmo, del que fue uno de sus principales impulsores en España. Sin embargo, nunca abandonó la poesía de corte más clásico y formal. A lo largo de su extensa trayectoria, cultivó tanto el soneto como el verso libre, demostrando una sorprendente versatilidad. Fue un miembro fundamental de la Generación del 27, participando activamente en sus proyectos y publicaciones. Colaboró en numerosas revistas literarias de la época y fue un reconocido crítico y divulgador de la poesía.

Obra, estilo y características literarias

Su obra es vasta y diversa. Entre sus libros más importantes se encuentran "Las pozas" (1921), "Manual de espumas" (1924) –obra cumbre del ultraísmo–, "Versos humanos" (1935), "Alondra de verdad" (1941) y "El clavel y la espina" (1947). Temáticamente, abordó el amor, la naturaleza, la fe religiosa, la música, la tauromaquia y el propio hecho poético. Estilísticamente, Diego es un poeta de contrastes. Dominó la métrica tradicional a la perfección, creando sonetos de gran belleza, pero también exploró las posibilidades del verso libre y las formas vanguardistas. Su lenguaje es rico y musical, a menudo lleno de imágenes audaces y sorprendentes. La dualidad entre lo clásico y lo vanguardista, lo religioso y lo profano, lo terrenal y lo trascendente es una constante en su obra. Fue un poeta de una enorme plasticidad y capacidad de adaptación a diferentes registros y estilos.

Contexto cultural e histórico

Gerardo Diego vivió intensamente el convulso siglo XX español. Fue testigo de la guerra civil y la posterior dictadura franquista, circunstancias que, si bien no le impidieron seguir escribiendo, marcaron el tono de parte de su obra. Perteneció a la Generación del 27, uno de los momentos de mayor esplendor de la literatura española, y compartió amistad y proyectos con autores como Lorca, Alberti, Guillén o Cernuda.

Vida personal

Su vida transcurrió en gran medida ligada a la enseñanza y a la crítica literaria. Fue profesor de gramática y literatura en varios institutos. Su profunda religiosidad marcó su vida y parte de su obra, especialmente en su madurez. A pesar de las vicisitudes históricas, mantuvo una postura vitalista y una dedicación constante a la creación literaria.

Reconocimiento y recepción

Gerardo Diego fue un poeta muy reconocido en su tiempo y a lo largo de su vida. Obtuvo importantes galardones, como el Premio Nacional de Poesía en dos ocasiones (1925 y 1949). Su obra fue traducida y estudiada, y se le considera una figura central de la poesía española del siglo XX, un maestro en el arte de la palabra y un puente entre diferentes épocas y estilos.

Influencias y legado

Influenciado por Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y las vanguardias europeas, Gerardo Diego, a su vez, influyó notablemente en poetas posteriores, especialmente aquellos interesados en la renovación formal y la diversidad de registros. Su maestría técnica y su capacidad para fusionar tradición y modernidad lo convierten en un referente ineludible de la poesía española.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Diego ha sido objeto de numerosos estudios que analizan su complejidad y riqueza. Se destaca su habilidad para aunar la perfección formal con la audacia vanguardista, su profunda espiritualidad y su amor por la belleza y la vida.

Infancia y formación

Además de su faceta como poeta, Diego fue un apasionado del toreo y escribió sobre esta temática, así como un gran conocedor y crítico de música y arte. Su amor por el detalle y la observación se reflejó tanto en su poesía como en su vida.

Muerte y memoria

Gerardo Diego falleció en Madrid. Su legado literario es inmenso, y su memoria se honra a través de la lectura y el estudio de su obra, que sigue vigente por su calidad estética y su profundidad humana.