Amor, ¿qué Es Esto?» «amor» «mayor Mal Siento
«Amor, ¿qué es esto?» «Amor» «Mayor mal siento
que amor». «¿Pues qué es ?» «No sé» «¿Dónde te ofende?»
«En el alma». «¿Con qué fuego la enciende»
«¡Fuego, sí!» «¿Quién lo enciende?» «El pensamiento».
«¿Arde?» «Abrasa que parte el sentimiento».
«¿Cómo de imaginar note defiende
la causa?» «No». «¿Por qué?» «Porque desciende
muy alta». «¿A buscar qué?» «Mi perdimiento».
«¿Luego no es fuego?» «No, que será rabia».
«¿Huyes del agua?» «No». «¿Cómo?» «Llorando».
«¿Descanso es desear?» «No». «¿Es pestilencia?»
«¡Plugiera a Dios!» «¿Por qué?» «Que a quien me agravia
se pegara». «¿Es recelo?» «Recelando
muero». «¡Ya sé lo que es!» «¿Qué es, pues?» «Ausencia».
Traducción De Un Soneto Toscano
Querría saber, amantes, cómo es hecha
esta amorosa red que a tantos prende,
cómo su fuerza en todo el mundo extiende
o cómo el tiempo ya no la desecha.
Si Amor es ciego, ¿cómo se aprovecha
a hacer las saetas con que ofende?
Si no las hace Amor, ¿qué se las vende?
¿Con cuál tesoro compra tanta flecha?
Si tiene, como escriben los poetas,
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿las saetas, la red, con qué las tira?
Las armas del Amor, tirano ciego,
un volver de ojos es que alegre os mira,
no el arco ni la red, fuego y saetas.
Por Qué Es Ciego El Amor?» «porque Con Ojos
«¿Por qué es ciego el Amor?» «Porque con ojos
ajenos, ya que puede ver, se guía».
«¿Por qué tan niño por la incierta vía?»
«Que tiene en gobernarse por antojos».
«¿Desnudo?» «Por mostrar que sus enojos
natura los produce, ella los cría».
«¿Por qué tiene alas?» «Porque en solo un día
da y quita libertad, vida y despojos».
«¿Por qué le dan el arco y las saetas?»
«Por el libre poder que en todos tiene».
«¿Y el fuego?» «Porque arder almas le agrada».
«¿Por qué son de oro, pues, las más perfectas
y otras de plomo?» «Porque amando pene
el desamado de la cosa amada».
Ponzoña Que Se Bebe Por Los Ojos,
Ponzoña que se bebe por los ojos,
dura prisión, sabrosa al pensamiento,
lazo de oro crüel, dulce tormento,
confusión de locuras y de antojos;
bellas flores mezcladas con abrojos,
manjar que al corazón trae hambriento,
daño que siempre huye el escarmiento,
minero de placer lleno de enojos;
esperanzas inciertas, engañosas,
tesoro que entre el sueño se parece,
bien que no tiene en sí más que la sombra;
inútiles riquezas trabajosas,
puerto que no se halla aunque parece;
son efectos de aquel que Amor se nombra.
Ved Si El Amor, Señora, Es Cauteloso
Ved si el Amor, señora, es cauteloso,
ved qué desigualdad guarda en sus fueros,
que mi daño mayor nace de veros
y de no os ver un mal más peligroso.
Mirándoos, siento el alma en un rabioso
deseo que jamás puedo moveros;
no viéndoos aquella ansia de quereros
me hace el desear más trabajoso;
no viéndoos, se enflaquece el sufrimiento;
en viéndoos, me desmayo y acobardo
y a los pies del dolor queda el sentido.
Ved, pues, si es nueva suerte de tormento:
que el peligro mayor de que me guardo
es el bien que con más congoja pido.
Mientra En Mí La Esperanza Florecía
Mientra en mí la esperanza florecía
alegre el corazón vivió cantando,
mas hora que el temor la va secando
paso el tiempo en llorar la pena mía.
Entonces de un pensar dulce vivía,
hora en pensar y más pesar pensando,
en amargo dolor va transformando
cuanto antes dentro en él de dulce había.
Ha tomado del alma mía gobierno
un triste recelar, que con espanto
amenaza hacer mi mal eterno.
Por lo cual, si tal vez en dulce canto
me pruebo, sale del dolor interno
interrota la voz y envuelta en llanto.
Llorando Vivo Y Si En El Fiero Pecho
Llorando vivo y si en el fiero pecho
de la enemiga mía pudiese el llanto
cuanto pudo en su tiempo el dulce canto,
seríame el llorar honra y provecho.
Mas quien me tiene ya casi deshecho,
de mi bien o mi mal no cura tanto,
y así conviene a mi pesar que cuanto
fue el bien, sea ahora el mal de que sospecho.
Y porque en mi llorar más dolor halle,
quiso ordenar Amor, que era enemigo,
que lo que más querría decir, más calle.
Ved cuál estoy, qué extremo es el que sigo:
que llorando mi mal, para contalle,
la causa callo y los efectos digo.
Estrella Que Mi Mal Todo Influiste
Estrella que mi mal todo influiste,
del bien que ya pasó eclipsada esfera,
que al florir de mi verde primavera
en invierno enojoso convertiste.
Sigue tu curso pues, obscuro y triste,
muéstrate, si sabrás, airada y fiera,
que yo siempre seré el que antes era
y tú ya no serás quien siempre fuiste.
De mal vaya a peor mi mala suerte,
que no podrá estorbarme aquella gloria
que en la mente quedó del bien perdido;
salvo si de piedad hace la muerte
que pague con la vida la memoria
el lago obscuro del eterno olvido.
Pasan Tan Prestos Los Alegres Días
Pasan tan prestos los alegres días,
volando sin parar apresurados,
y del perdido bien acompañados
llevan tras sí las esperanzas mías.
Mas los que traen las ansias, las porfías,
temor, recelos, bascas y cuidados,
éstos pasan despacio, tan pesados,
que parece que van por otras vías.
Pues si no muda el sol su movimiento,
si regla cierta en sus caminos guarda,
si no se puede errar orden del cielo,
las horas enojosas del tormento
¿por qué tan luengas son? ¿Cómo se tarda?
Y las alegres, ¿quién las lleva en vuelo?
Ay, Dulce Tiempo Por Mi Mal Pasado
¡Ay, dulce tiempo por mi mal pasado,
en el cual me vi yo de amor contento!
¡Cómo se fue volando con el viento
y sola la memoria en mí ha quedado!
¡Ay, triste tiempo lleno de cuidado
de dolor y pesar, pena y tormento!
¿Quién hace así tardar tu movimiento?
¿Cómo vas tan despacio y tan pesado?
Si tanto bien no mereció mi suerte,
¿cuál desdicha ordenó que lo gustase?
Y si era bien, ¿por qué fue mudable?
Y si había de venir un mal tan fuerte
tras él, para que más me lastimase,
¿por qué es mi mal más que mi bien estable?