Lista de Poemas

Continuidad Vii

Y sin embargo, entre la noche inmensa
con que me ciñe el luto en que te imploro,
aflora ya una luz en cuyo azoro
una ilusión de aurora se condensa.

No es el olvido. Es una paz más tensa,
una fe de acertar en lo que ignoro;
algo -tal vez- como una voz que piensa
y que se aísla en la unidad de un coro.

Y esa voz es mi voz. No la que oíste,
viva, cuando te hablé, ni la que al fino
metal del eco ajustará en su engaste,

sino la voz de un ser que aún no existe
y al que habré de llegar por el camino
que con morir tan sólo me enseñaste.
878

Continuidad Viii

Voz interior, palabra presentida
que, con promesas tácitas, resume
—como en la gota última, el perfume—
en su paciente formación, la vida.

Voz en ajenos labios no aprendida
—¡ni siquiera en los tuyos! —; voz que asume
la realidad del alba estremecida
que alcanzaré cuando de ti me exhume.

Voz de perdón, en la que al fin despunta
esa bondad que me entregaste entera
y que yo, a trechos, voy reconquistando;

voz que afirma tan bien lo que pregunta
y que será la mía verdadera
aunque no sé decir cómo ni cuándo...
589

Continuidad V

Porque no es la muerte orilla clara,
margen visible de invisible río;
lo que en estos momentos nos separa
es otro litoral, aun más sombrío.

Litoral de la vida. Tierra avara
en cuyo negro polvo ávido y frío,
del naufragio que en ti me desampara
inútilmente busco un resto mío.

Es tu presencia en mí la que me impide
recuperar la realidad que tuve
sólo en tu corazón, cuando latía.

Por eso la existencia nos divide
tanto más cuanto más tiempo en mi alma sube
la vida en que tu muerte se confía.
685

Continuidad Vi

Sí, cuanto más te imito, más advierto
que soy la tenue sombra proyectada
por un cuerpo en que está mi ser más muerto
que el tuyo en la ficción que lo anonada.

Sombra de tu cadáver inexperto,
sombra de tu alma aún poco habituada
a esa luz ulterior a la que he abierto
otra ventana en mí, sobre otra nada...

Con gestos, con palabras, con acciones,
creía perpetuarte y lo que hago
es lentamente, en todo, deshacerte.

Pues para la verdad que me propones
el único lenguaje sin estrago
es el silencio intacto de la muerte.
698

Continuidad Iii

Todo, así, te prolonga y te señala:
el pensamiento, el llanto, la delicia
y hasta esa mano fiel con que resbala,
ingrávida, sin dedos, tu caricia.

Oculta en mi dolor eres un ala
que para un cielo póstumo se inicia;
norte de estrella, aspiración de escala
y tribunal supremo que me enjuicia.

Como lo eliges, quiero lo que ordenas:
actos, silencios, sitios y personas.
Tu voluntad escoge entre mis penas.

Y, sin leyes, sin frases, sin cadenas,
Eres tú quien, si caigo, me perdonas,
Si me traiciono, tú quien te condenas...

Y tú quien, si te olvido, me abandonas.
657

Continuidad Iv

Aunque si nada en mi interior te altera,
todo —fuera de mí— te transfigura
y, en ese tiempo que a ninguno espera,
vas más de prisa que mi desventura.

Del árbol que cubrió tu sepultura
quisiera ser raíz, para que fuera
abrazándote a cada primavera
con una vuelta más, lenta y segura.

Pero en la soledad que nos circunda
ella te enlaza, te defiende, te ama,
mientras que yo tan sólo te recuerdo.

Y, al comparar su terquedad fecunda
con la impaciencia en que mi amor te llama,
siento por vez primera que te pierdo.
616

Voz

Tú me llamaste al íntimo rebaño
—única voz que manda cuando implora—
mientras la burla despreciaba el daño
y florecía, en el cardal, la aurora.

Era la intacta juventud del año.
Principiaban el mes, el día, la hora...
Y el corazón, intrépido y huraño,
te oía sin creerte, como ahora.

Ay, porque —desde entonces— ya disperso
sobre la vanidad del universo,
a cada paso, infiel, te abandonaba

y con cada promesa te mentía
y con cada recuerdo te olvidaba
¡y con cada victoria te perdía!
672

Continuidad Ii

Me toco... Y eres tú. Palpo en mi frente
la forma de tu cráneo. Y, en mi boca,
es tu palabra aún la que consiente
y es tu voz, en mi voz, la que te invoca.

Me toco... Y eres tú la que me toca.
Es tu memoria en mí la que te siente;
ella quien, con mis lágrimas, te evoca;
tú la que sobrevives; yo, el ausente.

Me toco... Y eres tú. Es tu esqueleto
que yergue todavía el tiempo vano
de una presencia que parece mía.

Y nada queda en mí sino el secreto
de este inmóvil crepúsculo inhumano
que al par augura y desintegra el día.
730

Nocturno Iv

Hecho de nada soy, por nada aliento;
nada es mi ser y nada mi sentido
y, muerto, no seré más que —al oído—
un roce de hojas muertas en el viento...

A nada me negué. De nada exento
—pasión, fiebre o virtud— he persistido,
y de esa misma nada envejecido
sombra de sombras es mi pensamiento.

Pero si nada di, nada he pedido
y, si de nada soy, a nada intento:
espectador no más de lo que he sido.

Como inventé el nacer, la muerte invento
y, sin otro epitafio que el olvido,
a la nada me erijo en monumento.
844

Nocturno Iii

Tiempo y figura fui, mientras la esquiva
curiosidad de ser distinto, en cada
minuto de la frívola jornada
arrojaba mi anhelo a la deriva.

Tiempo y figura: cólera pasiva,
impaciencia de luz en llamarada,
alma a todos los cauces derramada
y, aunque a ninguno fiel, siempre cautiva.

Pero de pronto, ay, conciencia armada,
coraza de amazona pensativa,
toco de nuevo, en bronce, tu alborada

¡y descubro por fin que la hora ansiada
estaba en mí, pretérita y furtiva,
y, al oírla sonar, siento mi nada!
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Diana Lizbeth
Diana Lizbeth

En qué fecha escribiste el poema Orquídea??

Identificación y contexto básico

Jaime Torres Bodet fue un polifacético intelectual mexicano, nacido el 17 de febrero de 1902 en la Ciudad de México. Fue poeta, ensayista, diplomático, académico y uno de los pilares de la cultura mexicana del siglo XX. Escribió en español y su vida se desarrolló en un periodo de profunda transformación social y política en México y el mundo.

Infancia y formación

Nació en una familia de clase media. Su padre era de origen francés y su madre mexicana. Recibió una esmerada educación, destacando su vocación temprana por la literatura. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y posteriormente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Letras.

Trayectoria literaria

Su carrera literaria comenzó desde joven. En 1921 publicó su primer libro de poemas, 'Fantasías"; a este le siguieron numerosas obras poéticas y ensayos. Fue una figura central en la Generación de 1920, un grupo de escritores que buscaban renovar la literatura mexicana. Su obra evolucionó desde un lirismo inicial hacia una poesía más reflexiva y filosófica.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Torres Bodet abarca poesía, novela y ensayo. En su poesía, destacan temas como el amor, la muerte, la soledad, el tiempo, la memoria y la búsqueda de la identidad. Su estilo es depurado, de gran rigor formal, pero a la vez emotivo y reflexivo. Utilizó el verso libre y formas más tradicionales, siempre con una profunda musicalidad y una cuidada elección léxica. Obras poéticas notables incluyen 'Criptas' (1937), 'Sonetos' (1944), 'Poemas' (1959) y 'Sin fecha' (1962).

Contexto cultural e histórico

Torres Bodet vivió y participó activamente en el México posrevolucionario, un periodo de gran efervescencia cultural y de consolidación de las instituciones artísticas y educativas. Fue Secretario de Educación Pública bajo la presidencia de Miguel Alemán Valdés, impulsando importantes reformas. Además, tuvo una destacada carrera diplomática, representando a México en diversos países y siendo Director General de la UNESCO, donde promovió la cultura y la educación a nivel internacional.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su dedicación a la escritura y a la diplomacia. Mantuvo una estrecha relación con otros intelectuales de su tiempo y se casó con Norma Malson. Su labor como servidor público y promotor cultural le otorgó un gran prestigio.

Reconocimiento y recepción

Recibió numerosos honores y reconocimientos a lo largo de su vida, tanto en México como en el extranjero. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración por parte de críticos y lectores, consolidándose como uno de los poetas fundamentales de la literatura mexicana contemporánea.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía francesa, el simbolismo y autores como Paul Valéry. A su vez, su obra ha influenciado a generaciones posteriores de poetas mexicanos. Su legado trasciende la literatura, abarcando su crucial labor en la educación y la promoción cultural a nivel mundial.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido interpretada como una meditación constante sobre la fugacidad de la vida, la persistencia de la memoria y la necesidad de encontrar un sentido a la existencia. Su rigor formal y su profundidad reflexiva son puntos clave en el análisis de su obra.

Infancia y formación

Además de su labor como escritor y diplomático, Torres Bodet también se dedicó a la pintura y a la traducción.

Muerte y memoria

Falleció el 13 de mayo de 1974 en la Ciudad de México. Su figura y obra son recordadas como un pilar de la cultura mexicana y un humanista comprometido con el progreso de la humanidad.