Lista de Poemas

Nocturno

Cierra, punto final, única estrella
del firmamento claro todavía,
la estrofa de silencio de este día
en que tu voz, por tácita, descuella.

Desde el alba lo azul te prometía,
última gota en ignición tan bella
que sólo ardiendo —como el lacre— sella
y sólo sella al tiempo que se enfría.

Ser el adiós ue un cielo sin querella
igual que tú mi espíritu quería
y que, como tu luz, la Poesía

cristalizara en mí diáfana estrella,
más transparente cuanto más sombría
fuese la oscuridad en torno de ella.
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Nocturno Ii

Principia, pues, aquí, tu obra futura,
Noche, y con lengua libre de falacia
explícame la edad, el sol, la acacia,
el río, el viento, el musgo, la escultura...

De los colores adjetivos cura
esta instantánea flor, póstuma gracia
de un idioma que fue —con pertinacia—
retórica guirnalda a la hermosura.

Brújula sin piedad, tiniebla pura,
orienta, Noche, mis sentidos hacia
las torres de tu intrépida estructura

y deja que, en racimos de luz dura,
se apague esta inquietud que nada sacia
sino el error de ser tiempo y figura.
673

Regreso Iv

Por esa fina herida silenciosa
que siquiera da paso a la agonía,
¡ay! entra, muerte, en mí, como la guía
de la hiedra que el sol prende en la losa.

Abre —¡aunque sea así!— la última rosa
en que tu fuerza adulta se extasía,
ansia de ya no ser, llama tan fría
que a su lado la luz parece umbrosa.

Rompe la plenitud, la simetría,
el basalto en que acaba toda cosa
que dura más de lo que tarda el día;

y, arrancándome al tedio que me acosa,
envuélveme en tu vértigo, alegría,
¡afirmación total, muerte dichosa!
557

Regreso Iii

¡Espejo, calla! Y tú, que en el furtivo
recuerdo el filo de la voz bisela,
eco, responde sin palabra. Y vela
porque en tu ausencia al menos esté vivo...

Del mármol con que el ocio me encarcela
quiero en vano extraer un brazo esquivo
hacia ese blando mundo infinitivo
en que todo está aún y todo vuela.

Estatua soy donde caí torrente,
donde canto pasé, silencio duro
y, donde llama ardí, ceniza esparzo.

Nada me afirma y nada me desmiente.
Sólo tu golpe, corazón oscuro,
a fuerza de latir agrieta el cuarzo.
608

Regreso

Vuelvo sin mí; pero al partir llevaba
en mí no sólo cuanto entonces era
sino también, recóndita y ligera,
esa patria interior que en nadie acaba.

Oigo gemir la aurora que te alaba,
músico litoral, viento en palmera,
y me asedia la enjuta primavera
que la razón, no el tiempo, presagiaba.

Entre el capullo que dejé y la impura
corola que hoy en cada rama advierto
pasaron lustros sin que abrieran rosas.

Viví sin ser... Y sólo me asegura,
entre tanta abstención, de que no he muerto
la fatiga de mí que hallo en las cosas.
593

Regreso Ii

¿Quién habitó esta ausencia? ¿Qué
suspiro
interrumpo al hablar? ¿A quién despojo
del recobrado cuerpo en que me alojo?
¿Quién mira, con mis ojos, lo que miro?

La luz que palpo, el aire que respiro,
el peso del silencio que recojo,
todo me opone un íntimo cerrojo
y me declara intruso en mi retiro.

En vano el pie que avanzo coincide
con la huella del pie que hundió en la arena
el invisible igual que sustituyo;

pues lo que el alma, al regresar, me pide
no es duplicarse en cuanto me enajena
¡sino ser otra vez lo que destruyo!
553

Madrigal

Eres, como la luz, un breve pacto
que de colores fragua su blancura;
y en iris —como a ella— te figura
de la nieve menor el prisma abstracto.

Dejas, como la luz, un sordo impacto
de sombra en la retina y, por la oscura
huella que de su tránsito perdura,
recuerdo el esplendor de tu contacto.

El cristal te deshace, no el acero;
aunque, más que el cristal, la geometría,
pues transparencias sin aristas nunca

lograron traducir tu ser ligero.
Y, por eso tal vez, el alma mía
te descompone cuando no te trunca.
690

Bajamar

Conforme va la vida descendiendo
—bajamar de los últimos ocasos—
se distinguen mejor sombras y pasos
sobre esta playa en que a morir aprendo.

Acaba el sol por declinar. Los rasos
de la luz se desgarran sin estruendo
y del azul que ha ido enmudeciendo
afloran ruinas de horas en pedazos.

Ese que toco, desmembrado leño,
un día fue timón del barco erguido.
que por piélagos diáfanos conduje.

En aquel mástil desplegué un ensueño.
Y en estas velas, ay, siento que cruje
todavía la sal de lo vivido.
663

Baño

Mujer mirada en el espejo umbrío
del baño que entre pausas te presenta,
con sólo detenerte, una tormenta
de colores aplacas en el río...

Sales al fin, con el escalofrío
de una piel recobrada sin afrenta,
y gozas de sentirte menos lenta
que en el agua en el aire del estío.

Desde la sien hasta el talón de plata
—única línea de tu cuerpo, dura—
tu doncellez en lirios se desata.

Pero ¡con qué pudor de veste pura,
recoges del cristal que te retrata
—al salir de tu sombra— tu figura!
704

Octubre

Ya empiezas a dorar, octubre mío,
con las cimas del huerto, ésas —distantes—
del pensamiento a cuyas frondas fío
la sombra de mis últimos instantes.

Corazón y jardín tuvieron, antes,
cada cual a su modo, su albedrío;
pero deseos y hojas tan brillantes
necesitaban, para arder, tu frío.

Aterido el vergel, desierta el alma,
más luz entre los troncos que despojas
a cada instante, envejeciendo, veo.

Y en el cielo ulterior, de nuevo en calma,
cuando terminen de caer las hojas
miraré, al fin desnudo, mi deseo.
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Diana Lizbeth
Diana Lizbeth

En qué fecha escribiste el poema Orquídea??

Identificación y contexto básico

Jaime Torres Bodet fue un polifacético intelectual mexicano, nacido el 17 de febrero de 1902 en la Ciudad de México. Fue poeta, ensayista, diplomático, académico y uno de los pilares de la cultura mexicana del siglo XX. Escribió en español y su vida se desarrolló en un periodo de profunda transformación social y política en México y el mundo.

Infancia y formación

Nació en una familia de clase media. Su padre era de origen francés y su madre mexicana. Recibió una esmerada educación, destacando su vocación temprana por la literatura. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y posteriormente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Letras.

Trayectoria literaria

Su carrera literaria comenzó desde joven. En 1921 publicó su primer libro de poemas, 'Fantasías"; a este le siguieron numerosas obras poéticas y ensayos. Fue una figura central en la Generación de 1920, un grupo de escritores que buscaban renovar la literatura mexicana. Su obra evolucionó desde un lirismo inicial hacia una poesía más reflexiva y filosófica.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Torres Bodet abarca poesía, novela y ensayo. En su poesía, destacan temas como el amor, la muerte, la soledad, el tiempo, la memoria y la búsqueda de la identidad. Su estilo es depurado, de gran rigor formal, pero a la vez emotivo y reflexivo. Utilizó el verso libre y formas más tradicionales, siempre con una profunda musicalidad y una cuidada elección léxica. Obras poéticas notables incluyen 'Criptas' (1937), 'Sonetos' (1944), 'Poemas' (1959) y 'Sin fecha' (1962).

Contexto cultural e histórico

Torres Bodet vivió y participó activamente en el México posrevolucionario, un periodo de gran efervescencia cultural y de consolidación de las instituciones artísticas y educativas. Fue Secretario de Educación Pública bajo la presidencia de Miguel Alemán Valdés, impulsando importantes reformas. Además, tuvo una destacada carrera diplomática, representando a México en diversos países y siendo Director General de la UNESCO, donde promovió la cultura y la educación a nivel internacional.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su dedicación a la escritura y a la diplomacia. Mantuvo una estrecha relación con otros intelectuales de su tiempo y se casó con Norma Malson. Su labor como servidor público y promotor cultural le otorgó un gran prestigio.

Reconocimiento y recepción

Recibió numerosos honores y reconocimientos a lo largo de su vida, tanto en México como en el extranjero. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración por parte de críticos y lectores, consolidándose como uno de los poetas fundamentales de la literatura mexicana contemporánea.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía francesa, el simbolismo y autores como Paul Valéry. A su vez, su obra ha influenciado a generaciones posteriores de poetas mexicanos. Su legado trasciende la literatura, abarcando su crucial labor en la educación y la promoción cultural a nivel mundial.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido interpretada como una meditación constante sobre la fugacidad de la vida, la persistencia de la memoria y la necesidad de encontrar un sentido a la existencia. Su rigor formal y su profundidad reflexiva son puntos clave en el análisis de su obra.

Infancia y formación

Además de su labor como escritor y diplomático, Torres Bodet también se dedicó a la pintura y a la traducción.

Muerte y memoria

Falleció el 13 de mayo de 1974 en la Ciudad de México. Su figura y obra son recordadas como un pilar de la cultura mexicana y un humanista comprometido con el progreso de la humanidad.