Citas
Citas para inspirar y reflexionar
No cabe duda de que mi carrera ha estado determinada no por mi propia voluntad, sino por una serie de factores sobre los que no ejerzo ningún control, principalmente esas glándulas misteriosas en las que la naturaleza prepara la verdadera esencia de la vida.
Entre todas las comunidades que tenemos a nuestra disposición, no existe ninguna a la que quiera entregarme, excepto a la sociedad de los verdaderos buscadores, que tiene en cada época a muy pocos miembros vivos.
Ahora estoy tranquilamente asentado en Holanda después de que me hayan explicado que ciertas personas en Alemania me consideran un «santo judío». En Stuttgart incluso ha aparecido un cartel en el que se me presenta de manera destacada entre los judíos más ricos.
Cuando un escarabajo ciego se arrastra sobre la superficie de una hoja curvada, no se da cuenta de que el camino que ha recorrido también está curvado. Yo he tenido la suerte de darme cuenta de lo que el escarabajo ha pasado por alto.
Si mi teoría de la relatividad resulta cierta, Alemania afirmará que soy alemán y Francia declarará que soy un ciudadano del mundo. Si mi teoría resulta falsa, Francia dirá que soy alemán y Alemania afirmará que soy judío.
No me importa hablar de mi trabajo. El escultor, el artista, el músico, el científico trabajan porque aman su labor. La fama y el honor son secundarios. Mi trabajo es mi vida y cuando encuentro la verdad, la proclamo. […] Los oponentes no afectan a mi trabajo.
Que te hagan responsable públicamente de lo que otros han dicho en tu nombre, cuando no puedes defenderte, es una situación muy triste.
Personalmente experimento el máximo grado de placer al estar en contacto con obras de arte. Me llenan de sentimientos de felicidad de una intensidad que no puedo obtener por otras fuentes.
Como el hombre del cuento que convertía en oro todo lo que tocaba, conmigo todo se convierte en un revuelo en los diarios.
No seáis demasiado duros conmigo. Todo el mundo tiene que realizar de vez en cuando un sacrificio en el altar de la estupidez para complacer a la deidad y a la raza humana. Y eso es lo que he hecho hasta la saciedad con mi artículo.
También me complace que en la actualidad aún sea posible que me traten como a una persona de mentalidad internacional sin que me clasifiquen en uno de los dos grandes cajones.
Siempre recordaré con cariño las horas pasadas en su casa, incluidas las perlas de sabiduría persa con las que entré en contacto a través de su hospitalidad y su trabajo. Como oriental por sangre, siento que son especialmente significativas para mí.
Las cenizas de mi padre descansan en Milán. A mi madre la he enterrado aquí [en Berlín] hace unos días. He viajado continuamente de un lado a otro… un extraño en todas partes. Mis hijos están en Suiza. […] Una persona como yo tiene el ideal de estar en casa en cualquier sitio en que estén sus seres queridos.
Me encuentro tan terriblemente hundido en medio de consultas, invitaciones y peticiones que por las noches sueño que me estoy quemando en el infierno y el cartero es el diablo, que me grita continuamente mientras me lanza a la cabeza nuevos fardos de cartas porque aún no he contestado a las anteriores.
La conciencia de mis limitaciones me impregna con más fuerza en los últimos tiempos porque se han sobrestimado en gran manera mis capacidades desde que algunas consecuencias de la teoría general de la relatividad han superado la prueba.
No sabía que el destino iba a permitirme encontrar un par de buenas ideas después de muchos años de trabajo intenso.
Desde que se hicieron públicos los resultados de la desviación de la luz, se me dedica un culto que me hace sentir como si fuera un ídolo pagano. Pero también esto, si Dios quiere, pasará.
Otra cosa divertida es que todo el mundo me considera un bolchevique, Dios sabrá por qué; quizá será porque no tomo toda esa bazofia del Berliner Tageblatt como si fuera leche y miel.
Con la fama me vuelvo cada vez más estúpido, lo que, por supuesto, es un fenómeno muy habitual.
A causa de la divulgación de la teoría de la relatividad al gusto de los lectores, en la actualidad en Alemania me llaman un hombre de ciencia alemán y en Inglaterra me presentan como un judío suizo. Si llegan a representarme como una bête noire , la descripción se intercambiará y me convertiré en un judío suizo para los alemanes y en un hombre de ciencia alemán para los ingleses.
Aún no he comido lo suficiente del fruto del árbol del conocimiento, aunque en mi profesión estoy obligado a comer de él con regularidad.
Tampoco tenía demasiada inclinación por la historia [en la escuela]. Pero creo que se debía más al método de instrucción que al tema en sí mismo.
Carezco de ese tipo de sentimientos; lo único que tengo es un sentido del deber hacia todas las personas y un aprecio por todas aquellas con las que he intimado.
Por herencia soy judío, por ciudadanía, suizo, y por disposición, un ser humano, y sólo un ser humano, sin ningún aprecio especial por ningún estado o entidad nacional.
Al principio se suponía que iba a convertirme en ingeniero, pero la idea de gastar mi energía creativa en cosas que iban a refinar aún más la práctica de la vida diaria, con el objetivo de ganar un capital aborrecible, me resultaba insoportable.
Es extremadamente raro que piense en palabras. Me llega una idea y después intento expresarla en palabras.
He llegado a conocer la variabilidad de todas las relaciones humanas y he aprendido a aislarme tanto del calor como del frío, de manera que puedo asegurar con bastante precisión un equilibrio de la temperatura.
No sientas pena por mí. A pesar de las terribles apariencias, mi vida transcurre en total armonía; me dedico completamente a la reflexión. Parezco un hombre visionario, hechizado por el lejano horizonte y que sólo se distrae con lo que tiene delante cuando un objeto opaco le obstruye la visión.
Al vivir durante esta «gran época», resulta difícil reconciliarse con el hecho de pertenecer a esta especie loca y degenerada que se jacta de su libre albedrío. ¡Cómo me gustaría que en algún sitio existiese una isla para las personas sabias y de buena voluntad! En un lugar así, incluso yo sería un ferviente patriota.
He decidido lo siguiente sobre nuestro futuro: buscaré inmediatamente un empleo, sin importar lo modesto que sea. Mis metas científicas y mi vanidad personal no impedirán que acepte el puesto más subordinado.
Conozco personalmente a este tipo de animal, a partir de mi propia experiencia, porque yo mismo soy uno de ellos. No se debe esperar demasiado de ellos. […] Hoy estamos deprimidos, mañana exaltados, pasado mañana fríos, y después volvemos a estar irritados y medio hartos de la vida, sin mencionar la infidelidad, la ingratitud y el egoísmo.
En los momentos de lucidez me veo como un avestruz que esconde la cabeza en la arena del desierto para no percibir el peligro. Uno se crea un mundo pequeño para sí mismo y […] se siente milagrosamente grande e importante, como un topo en el agujero que ha excavado.
El intenso trabajo intelectual y el estudio de la naturaleza de Dios son los ángeles que me guiarán a través de todos los problemas de la vida con consuelo, fuerza y un rigor inflexible.
3 de febrero. Insomnio, prácticamente toda la noche. Plagado de sueños, como si hubieran sido grabados en mí, en un material repugnante.
Un hombre feliz está demasiado satisfecho con el presente para pensar demasiado en el futuro.
Cuando Gregor Samsa despertó una mañana de sueños inquietos, comprobó que se había transformado en un insecto monstruoso en la cama. Yacía sobre su espalda dura y acorazada y veía, cuando levantaba la cabeza, su abdomen abovedado y dividido por durezas arqueadas, en cuya parte superior apenas podía mantenerse la manta, presta a deslizarse hasta el suelo. Sus numerosas y, en comparación con su tamaño, finas patas, vibraban desvalidas ante sus ojos. «¿Qué me ha ocurrido?», pensó. No era un sueño.
No puedo dormir. Sólo sueños, imposibilidad de dormir.
Los sueños me invadían, yo yacía en la cama cansado y sin esperanza.
21 de noviembre. Sueño: el ministerio francés, cuatro hombres sentados a una mesa. Tiene lugar un consejo. Recuerdo al hombre sentado en la parte derecha, con un rostro chato y apretado en el perfil, color de piel amarillento, nariz recta y saliente (tan saliente a causa de su forma achatada) y unos bigotes fuertes, negros oliváceos, que cubrían la boca como una bóveda.
9 de enero. Superstición y fundamento y posibilidad de la vida: A través del cielo del vicio se gana el infierno de la virtud. ¿Tan fácil? ¿Tan sucio? ¿Tan imposible? La superstición es simple.
Soy sucio, Milena, infinitamente sucio, por eso armo tanto ruido con la pureza. Nadie canta de un modo tan puro como los que se encuentran en lo más profundo del infierno; lo que tenemos por el cántico de los ángeles, es su cántico.
La desconsolada perspectiva del Mal: en el conocimiento del Bien y del Mal ya cree ver la igualdad con Dios. La maldición no parece empeorar nada en su ser: con el vientre medirá la longitud del camino.
Hay tres castigos posibles para el pecado original: el más benigno fue el que realmente se produjo, la expulsión del paraíso; el segundo: la destrucción del paraíso; el tercero —y éste habría sido el más terrible—: prohibición de la vida eterna y dejar todo lo demás como estaba.
Estimar todavía en el demonio al demonio.
Hemos sido separados por Dios de un modo recíproco. El pecado original nos separa de Él, el árbol de la vida le separa a Él de nosotros.
El Mal es el firmamento del Bien.
En el paraíso, como siempre: lo que causa el pecado y lo que conoce es lo mismo. La buena conciencia es el mal, que es tan victorioso que ni siquiera considera necesario aquel salto de izquierda a derecha.
El Mal es lo que distrae. El Mal sabe del Bien, pero el Bien no sabe del Mal. Sólo el Mal posee conocimiento de sí mismo. Uno de los recursos del Mal lo constituye la conversación.