Lista de Poemas

La única Rosa

Todas las rosas son la misma rosa,
amor, la única rosa.
Y todo queda contenido en ella,
breve imajen del mundo,
¡amor!, la única rosa.
8.720

Yo Me Moriré, Y La Noche

Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos
de su luna solitaria.

Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas.

Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y fragancias,
y amor en las avenidas
a la sombra de las ramas.

Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
sollozando en la ventana.
7.929

Voces De Mi Copla - Viii - Un Clima

Está el cielo tan bello,
que parece la tierra.
(Dan ganas de volver
los pies y la cabeza.)
1.119

Voces De Mi Copla - Ii - La Fusión

Al amanecer,
el mundo me besa
en tu boca, mujer.
766

A Dios En Primavera

Señor, matadme, si queréis.
(Pero, señor, ¡no me matéis!)

Señor dios, por el sol sonoro,
por la mariposa de oro,
por la rosa con el lucero,
los corretines del sendero,
por el pecho del ruiseñor,
por los naranjales en flor,
por la perlería del río,
por el lento pinar umbrío,
por los recientes labios rojos
de ella y por sus grandes ojos...

¡Señor, Señor, no me matéis!
(...Pero matadme, si queréis)
650
Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno.
5

Retorno Fugaz

¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!—
¿Era como el pasaje de la brisa?
¿Como la huida de la primavera?

Tan leve, tan voluble, tan lijera
cual estival villano... ¡Sí! Imprecisa
como sonrisa que se pierde en risa...
¡Vana en el aire, igual que una bandera!

¡Bandera, sonreír, vilano, alada
primavera de junio, brisa pura...
¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste!

Todo tu cambiar trocose en nada
—¡memoria, ciega abeja de amargura!—
¡No sé cómo eras, yo qué sé qué
fuiste!
788

Primavera

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente...
2.010

Mensajera De La Estación Total

Todas las frutas eran de su cuerpo,
las flores todas, de su alma.
Y venía, y venía
entre las hojas verdes, rojas, cobres,
por los caminos todos
de cuyo fin con árboles desnudos
pasados en su fin a otro verdor,
ella había salido
y eran su casa llena natural.

¿Y a qué venía, a qué venía?
Venía sólo a no acabar,
a perseguir en sí toda la luz,
a iluminar en sí toda la vida
con forma verdadera y suficiente.

Era lo elemental más apretado
en redondez esbelta y elejida:
agua y fuego con tierra y aire,
cinta ideal de suma gracia,
combinación y metamórfosis.

Espejo de iris májico de sí,
que viese lo de fuera desde fuera
y desde dentro lo de dentro;
la delicada y fuerte realidad
de la imajen completa.
Mensajera de la estación total,
todo se hacía vista en ella.

(Mensajera,
¡qué gloria ver para verse a sí mismo,
en sí mismo,
en uno mismo,
en una misma,
la gloria que proviene de nosotros!)

Ella era esa gloria ¡y lo veía!
Todo, volver a ella sola,
solo, salir toda de ella.

(Mensajera,
tú existías. Y lo sabía yo.)
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Mirlo Fiel

Cuando el mirlo, en lo verde nuevo, un día
vuelve, y silba su amor, embriagado,
meciendo su inquietud en fresco de oro,
nos abre, negro, con su rojo pico,
carbón vivificado por su ascua,
un alma de valores armoniosos
mayor que todo nuestro ser.

No cabemos, por él, redondos, plenos,
en nuestra fantasía despertada.
(El sol, mayor que el sol,
inflama el mar real o imajinario,
que resplandece entre el azul frondor,
mayor que el mar, que el mar.)
Las alturas nos vuelcan sus últimos tesoros,
preferimos la tierra donde estamos,
un momento llegamos,
en viento, en ola, en roca, en llama,
al imposible eterno de la vida.

La arquitectura etérea, delante,
con los cuatro elementos sorprendidos,
nos abre total, una,
a perspectivas inmanentes,
realidad solitaria de los sueños,
sus embelesadoras galerías.
La flor mejor se eleva a nuestra boca,
la nube es de mujer,
la fruta seno nos responde sensual.

Y el mirlo canta, huye por lo verde,
y sube, sale por lo verde, y silba,
recanta por lo verde venteante,
libre en la luz y la tersura,
torneado alegremente por el aire,
dueño completo de su placer doble;
entra, vibra silbando, ríe, habla,
canta... Y ensancha con su canto
la hora parada de la estación viva.
y nos hace la vida suficiente.

¡Eternidad, hora ensanchada,
paraíso de lustror único, abierto
a nosotros mayores, pensativos,
por un ser diminuto que se ensancha!
¡Primavera, absoluta primavera,
cuando el mirlo ejemplar, una mañana,
enloquece de amor entre lo verde!
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Identificación y contexto básico

Juan Ramón Jiménez Mantecón fue un poeta español, considerado una de las figuras cumbre de la poesía de la Generación de 1914 o Novecentismo, y una de las más importantes de la literatura española del siglo XX. A menudo se le asocia con el Modernismo y el Simbolismo, aunque su obra trasciende estas etiquetas. Su nacionalidad era española y su lengua de escritura el castellano.

Infancia y formación

Nacido en Moguer, Huelva, su infancia estuvo marcada por un ambiente familiar burgués y una temprana afición por la lectura y la escritura. Realizó estudios de bachillerato y derecho, pero su verdadera vocación literaria se impuso. Fue un gran lector, asimilando influencias de poetas románticos, simbolistas y modernistas, así como de filósofos y pensadores de su tiempo.

Trayectoria literaria

Comenzó a publicar sus poemas en revistas locales a finales del siglo XIX. Su obra atraviesa varias etapas: una primera de influencia modernista y simbolista, una segunda marcada por la depuración y la búsqueda de la "poesía pura" ("Diario de un poeta recién casado"), y una tercera de introspección metafísica y trascendencia. Colaboró activamente en revistas literarias y fue una figura influyente en los círculos intelectuales de su época.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras principales incluyen "Arias tristes" (1903), "Jardines interiores" (1905), "Elegías" (1909-1910), "Diario de un poeta recién casado" (1917), "Eternidades" (1918) y "Dios deseado y deseante" (1948). Su estilo evolucionó desde el preciosismo modernista hacia una extrema desnudez y esencialidad, buscando la palabra exacta y la expresión de lo inefable. Los temas recurrentes son el amor, la muerte, la naturaleza, el tiempo, la belleza, la soledad y la búsqueda de Dios o de lo absoluto. Utilizó tanto el verso libre como formas más tradicionales, explorando la musicalidad y el ritmo.

Contexto cultural e histórico

Vivió en un periodo convulso de la historia española, marcado por la crisis del 98, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil. Su exilio en América tras la guerra civil marcó profundamente su obra y su vida. Perteneció a la Generación de 1914, un grupo de intelectuales y artistas que buscaban la modernización y europeización de la cultura española. Su compromiso político fue inicialmente difuso, pero el exilio lo posicionó como un símbolo de la España republicana.

Vida personal

Su relación con Zenobia Camprubí fue fundamental en su vida y obra, siendo ella su musa, compañera y traductora. Tuvo una relación tensa con otros escritores, como Unamuno. Su vida estuvo marcada por la enfermedad y la búsqueda espiritual, lo que se reflejó en su poesía.

Reconocimiento y recepción

Aunque reconocido en vida, su consagración llegó con el Premio Nobel de Literatura en 1956. Su obra ha sido objeto de constantes estudios y análisis, y se le considera uno de los pilares de la poesía moderna en lengua española.

Influencias y legado

Fue influenciado por poetas como Rubén Darío, Antonio Machado, Walt Whitman y los simbolistas franceses. A su vez, influyó decisivamente en poetas de la Generación del 27 (Lorca, Alberti, Salinas) y en generaciones posteriores. Su búsqueda de la "poesía pura" y su dominio del lenguaje poético lo convierten en un referente ineludible.

Interpretación y análisis crítico

Su obra ha sido interpretada como un viaje hacia la esencia del ser, una exploración de la trascendencia a través de la palabra. Se ha debatido sobre la evolución de su misticismo y su relación con la fe.

Infancia y formación

Jiménez era conocido por su carácter retraído y su exigencia consigo mismo y con su obra. Tenía una gran sensibilidad hacia la naturaleza y los animales. Su exilio fue una experiencia dolorosa que le obligó a dejar gran parte de su obra en España.

Muerte y memoria

Falleció en Puerto Rico en 1958, poco después de recibir el Nobel. Su legado perdura en la memoria colectiva y en la continua lectura y estudio de su obra poética, siendo su casa-museo en Moguer un lugar de peregrinación literaria.