Lista de Poemas
Una Maja
Los dientes nacarados de alta peineta
Y surge de sus dedos la castañeta
Cual mariposa negra de entre el granizo.
Pañolón de Manila, fondo pajizo,
Que a su talle ondulante firme sujeta,
Echa reflejos de ámbar, rosa y violeta
Moldeando de sus carnes todo hechizo.
Cual tímidas palomas por el follaje,
Asoman sus chapines bajo su traje
Hecho de blondas negras y verde raso,
Y al choque de las copas de manzanilla
Riman con los tacones la seguidilla,
Perfumes enervantes dejando al paso.
Nostalgias
Donde vuelan los alciones
Sobre el mar,
Y el soplo helado del viento
Parece en su movimiento
Sollozar;
Donde la nieve que baja
Del firmamento, amortaja
El verdor
De los campos olorosos
Y de ríos caudalosos
El rumor;
Donde ostenta siempre el cielo,
A través del aéreo velo,
Color gris;
Es más hermosa la Luna
Y cada estrella más que una
Flor de lis.
Las Horas
De ovejas que caminan por el cielo
Entre el fragor horrísono del trueno,
Y bajo un cielo de color de estaño.
Cruzan sombrías en tropel huraño,
De la insondable Eternidad al seno,
Sin que me traigan ningún bien terreno,
Ni siquiera el temor de un mal extraño.
Yo las siento pasar sin dejar huellas,
Cual pasan por el cielo las estrellas,
Y aunque siempre la última acobarda,
De no verla llegar ya desconfío,
Y más me tarda cuanto más la ansío
Y más la ansío cuanto más me tarda.
Autobiografía
Firme atravieso, con ligero paso.
Sin que encorve mi espalda vigorosa
La carga abrumadora de los años.
Al pasar por las verdes alamedas,
Cogido tiernamente de la mano,
Mientras cortaba las fragantes flores
O bebía la lumbre de los astros,
Vi la Muerte, cual pérfido bandido,
Abalanzarse rauda ante mi paso
Y herir a mis amantes compañeros,
Dejándome, en el mundo, solitario.
¡Cuán difícil me fue marchar sin guía!
¡Cuántos escollos ante mí se alzaron!
¡Cuán ásperas hallé todas las cuestas!
Y ¡cuán lóbregos todos los espacios!
¡Cuántas veces la estrella matutina
Alumbró, con fulgores argentados,
La huella ensangrentada que mi planta
Iba dejando, en los desiertos campos,
Recorridos en noches tormentosas,
Entre el fragor horrísono del rayo,
Bajo las gotas frías de la lluvia
Y a la luz funeral de los relámpagos!
Mi juventud, herida ya de muerte,
Empieza a agonizar entre mis brazos.
Sin que la puedan reanimar mis besos,
Sin que la puedan consolar mis cantos.
Y al ver, en su semblante cadavérico,
De sus pupilas el fulgor opaco
Igual al de un espejo desbruñido,
Siento que el corazón sube a mis labios,
Cual si en mi pecho la rodilla hincara
Joven titán de miembros acerados.
Para olvidar entonces las tristezas
Que como nube de voraces pájaros
Al fruto de oro entre las verdes ramas,
Dejan mi corazón despedazado,
Refúgiome del Arte en los misterios
O de la hermosa Aspasia entre los brazos,
Guardo siempre, en el fondo de mi alma,
Cual hostia blanca en cáliz cincelado,
La purísima fe de mis mayores,
Que por ella, en los tiempos legendarios,
Subieron a la pira del martirio,
Con su firmeza heroica de cristianos,
La esperanza del cielo en las miradas
Y el perdón generoso entre los labios.
Mi espíritu, voluble y enfermizo,
Lleno de la nostalgia del pasado,
Ora ansia el rumor de las batallas,
Ora la paz de silencioso claustro,
Hasta que pueda despojarse un día
Como un mendigo del postrer andrajo,
Del pesar que dejaron en su seno
Los difuntos ensueños abortados.
Indiferente a todo lo visible,
Ni el mal me atrae, ni ante el bien me extasio,
Como si dentro de mi ser llevara
El cadáver de un Dios, ¡de mi entusiasmo!
Libre de abrumadoras ambiciones,
Soporto de la vida el rudo fardo,
Porque me alienta el formidable orgullo
De vivir, ni envidioso ni envidiado,
Persiguiendo fantásticas visiones,
Mientras se arrastran otros por el fango
Para extraer un átomo de oro
Del fondo pestilente de un pantano.
Flores
Donde creció, fragante y solitaria,
Bajo el fulgor purísimo de un astro
Una azucena blanca: la plegaria.
Marchita ya esa flor de suave aroma,
Cual virgen consumida por la anemia,
Hoy en mi corazón su tallo asoma
Una adelfa purpúrea: la blasfemia.
La Perla
Que el mundo ostenta en su seno,
Como divino presente
De las manos del Eterno;
Hay dos aves de rapiña
Contemplando sus destellos:
Una de plumaje áureo,
Otra de plumaje negro.
La Canción De La Morfina
Yo calmaré vuestro mal:
Soy la dicha artificial,
Que es la dicha verdadera.
Isis que rasga su velo
Polvoreado de diamantes
Ante los ojos amantes
Donde fulgura el anhelo;
Encantadora sirena
Que atrae, con su canción,
Hacia la oculta región
En que fallece la pena;
Bálsamo que cicatriza
Los labios de abierta llaga;
Astro que nunca se apaga
Bajo su helada ceniza;
Roja columna de fuego
Que guía al mortal perdido,
Hasta el país prometido
Del que no retorna luego.
Guardo, para fascinar
Al que siento en derredor,
Deleites como el amor,
Secretos como la mar.
Tengo las áureas escalas
De las celestes regiones;
Doy al cuerpo sensaciones;
Presto al espíritu alas.
Percibe el cuerpo dormido
Por mi mágico sopor,
Sonidos en el color,
Colores en el sonido.
Puedo hacer en un instante
Con mi poder sobrehumano,
De cada gota un océano,
De cada guija un diamante.
Ante la mirada fría
Del que codicia un tesoro,
Vierte cascadas de oro,
En golfos de pedrería.
Ante los bardos sensuales
De loca imaginación,
Abro la regia mansión,
De los goces orientales,
Donde odaliscas hermosas
De róseos cuerpos livianos,
Cíñenle, con blancas manos,
Frescas coronas de rosas,
Y alzan un himno sonoro
Entre el humo perfumado
Que exhala el ámbar quemado
En pebeteros de oro.
A Los Estudiantes
Doblasteis en la tierra vuestras frentes,
Como en los campos llenos de simientes
Palmas que troncha tempestad bravía.
Aún vagan en la atmósfera sombría
Vuestros últimos gritos inocentes,
Mezclados a los golpes estridentes
Del látigo que suena todavía.
¡Dormid en paz los sueños postrimeros
En el seno profundo de la nada,
Que nadie ha de venir a perturbaros;
Los que ayer no supieron defenderos
Sólo pueden, con alma resignada,
Soportar la vergüenza de lloraros!
Post Umbra
Dentro de oscura fosa,
Por haber en tu lecho malgastado
Mi vida vigorosa;
Cuando en mi corazón, que tuyo ha sido,
Se muevan los gusanos
Lo mismo que en un tiempo se han movido
Los afectos humanos;
Cuando sienta filtrarse por mis huesos
Gotas de lluvia helada,
Y no me puedan reanimar tus besos
Ni tu ardiente mirada;
Una noche, cansada de estar sola
En tu alcoba elegante,
Saldrás, con tu belleza de española,
A buscar otro amante.
Al verte mis amigos licenciosos
Tan bella todavía,
Te aclamarán, con himnos estruendosos,
La diosa de la orgía.
Quizá alguno, ¡oh, bella pecadora!,
Mirando tus encantos,
Te repita, con voz arrulladora
Mis armoniosos cantos;
Aquellos en que yo celebré un día
Tus amores livianos,
Tu dulce voz, tu femenil falsía,
Tus ojos africanos.
Otro tal vez, dolido de mi suerte
Y con mortal pavura,
Recuerde que causaste tú mi muerte,
Mi muerte prematura.
Recordará mi vida siempre inquieta,
Mis ansias eternales,
Mis sueños imposibles de poeta,
Mis pasiones brutales.
Y, en nuevo amor tu corazón ardiendo,
Caerás en otros brazos,
Mientras se esté mi cuerpo deshaciendo
En hediondos pedazos.
Vespertino
Montes alzados entre brumas grises,
Parpadea el lucero de la tarde
Cual la pupila de doliente virgen
En la hora final. El firmamento
Que se despoja de brillantes tintes
Aseméjase a un ópalo grandioso
Engastado en los negros arrecifes
De la playa desierta. Hasta la arena
Se va poniendo negra. La onda gime
Por la muerte del Sol y se adormece
Lanzando al viento sus clamores tristes.
Comentarios (0)
NoComments
Noches en que Cuba no existió (237): Julián del Casal
Julian del Casal
JULIAN DEL CASAL
Poesía de... Julián Del Casal
Poesía de... Julián del Casal
Julián del Casal poeta de Cuba y América
Julián del Casal
Julián del Casal - Post umbra
JULIAN DEL CASAL. Revista Bohemia: Portadas para la Historia (147) 4ta Semana de 10-1960.
Análisis de un poema de Julián del Casal
Julián del Casal - La canción de la morfina
Mesa de radio-Poesía de... Julián del Casal
JULIAN DEL CASAL
Yasmani Guerrero comenta sobre su trabajo interpretando a Julián del Casal
Julian del Casal in Memoriam Spanish Edition
Las horas. Julián del Casal
Julián del Casal
Nostalgias - Julián del Casal
NOSTALGIAS - JULIAN DEL CASAL - CUBA
A Julián del Casal
Salomé - Julián del Casal
Nostagias Julian Del Casal
Neurosis Julian del Casal
JULIÁN DEL CASAL- Galatea.
JULIAN DEL CASAL 10
Programa: Gen Habanero 28/10/2021 (Julián del Casal)
El poeta que murió de risa - Julian Del Casal #historiareal #curiosidades #poeta
Julián del Casal y de la Lastra. Cuentos. Audiolibro en español latino
Poema "Mis amores" de Julián del Casal
Rememoran en #LasTunas natalicio de Julián del Casal
Nostalgias de Julian del Casal Compositora Lady Hagua
VÍDEO-RESEÑA: Poesía completa y Prosa selecta de Julián del Casal - Álvaro Savador.
Videopoema 136: "En el campo" (Julián del Casal)
Noches en que Cuba no existió (237): Julián del Casal. Orlando Luis Pardo Lazo,#orlandoluispardolazo
Obray vida de los grandes poetas Julian de Casal y María Monvel, Director Alberto Camargo Colombia
Poema: "La cólera del Infante" - Autor: Julián del Casal * Poeta clásico cubano.
oficina julián del casal
"Para entonces", un poema de Julián del Casal
JULIAN DEL CASAL 130 años de su muerte
Noemí ( Poema "Neurosis" de Julián del Casal), por Roberto Garrido
"El amante de las tortugas" de Julián del Casal. Audiorrelato de misterio decadentista.
VII Jornadas de Literatura y Arte. Conferencia: “El `Museo Ideal´, de Julián del Casal”
Noches en que Cuba no existió (40): Julián del Casal
PROGRAMA EL RINCÓN DE LA POESÍA JULIAN DEL CASAL 5-7-2021
Lectura nocturna: "La canción de la morfina" de Julián del Casal
Videopoema 62: "Aegri somnia" [Los sueños del enfermo] (Julián del Casal)
Julian del Casal poeta
Casal Making Of Del Arte a los Efectos Visuales
Julián del Casal - Nyárfaberek (minden napra 1 vers, 724. nap)
Declamación del poema "A MI MADRE" de Julián del Casal