Citas
Citas para inspirar y reflexionar
La investigación científica se basa en la suposición de que todos los acontecimientos, incluidas las acciones de la humanidad, están determinados por las leyes de la naturaleza.
Es posible que el público general sólo pueda seguir los detalles de la investigación científica hasta un nivel bastante modesto; pero al menos puede asumir una idea grande e importante: la confianza en que el pensamiento humano es fiable y las leyes naturales son universales.
Yo me siento muy poco motivado para escribir cosas generales porque tengo una gran sensación de alejamiento de la generación con la que deberé compartir el resto de mis días. Prefiero enterrarme en la contemplación de problemas científicos básicos, especialmente en aquellos que, según mi opinión, en la actualidad se desvían más del trabajo predominante. No creo que se pueda fundamentar con éxito la física utilizando cimientos básicamente estadísticos.
[La posibilidad de transformar la materia en energía] es como cazar pájaros en la oscuridad en un país en el que hay muy pocos pájaros.
La idea de que existen dos estructuras del espacio independientes entre ellas, el campo métrico-gravitacional y el electromagnético, [es] intolerable para el espíritu teórico. Nos sentimos impulsados a creer que ambos tipos de campo deben corresponder a una estructura unificada del espacio.
No es el resultado de la investigación científica lo que ennoblece a los humanos y enriquece su naturaleza, sino la lucha por comprender mientras se realiza un trabajo intelectual creativo y con mentalidad abierta.
Él [un matemático] ha demostrado poca perspicacia psicológica. Con frecuencia los matemáticos son así. Piensan con lógica, pero les falta una conexión orgánica.
Los años de búsqueda ansiosa en la oscuridad de una verdad que se puede sentir pero no expresar, el deseo intenso y la alteración de la confianza y las dudas hasta que se alcanza la claridad y la comprensión, sólo pueden entenderlo los que lo han experimentado.
El principio creativo [de la ciencia] reside en las matemáticas
Resulta bastante difícil negar que el objetivo supremo de toda teoría es conseguir que los elementos básicos irreductibles sean lo más simples y menos posibles sin la necesidad de dejar de lado la representación adecuada de cualquier dato individual de la experiencia.
Nuestra experiencia hasta el momento justifica que creamos que la naturaleza es la plasmación de las ideas matemáticas más sencillas que se pueden concebir. Estoy convencido de que por medio de conceptos puramente matemáticos podemos descubrir los conceptos y las leyes que las conectan entre ellas y que forman la llave para comprender los fenómenos naturales.
La ciencia es algo que ya existe, ya está completa, es la cosa más objetiva e impersonal que conocemos los humanos. La ciencia como algo en formación, como una meta, es algo tan subjetivo y psicológicamente condicionado como todas las demás empresas humanas.
Creo que la moda actual de aplicar los axiomas de las ciencias físicas a la vida humana no sólo es un completo error, sino que también tiene algo reprensible.
Así la ecuación diferencial parcial entró en la física teórica como una doncella, pero gradualmente se ha convertido en la señora.
La creencia en un mundo exterior independiente del sujeto perceptible es la base de todas las ciencias naturales. No obstante, como los sentidos de la percepción sólo dan información indirecta de este mundo exterior o «realidad física», sólo podemos comprender esta última a través de medios especulativos. De esto se deduce que nuestras ideas sobre la realidad física nunca pueden ser definitivas.
Una dictadura mete la nariz en todas partes y en consecuencia provoca una decadencia. La ciencia sólo puede florecer en un ambiente de libertad de opinión.
La preocupación por el hombre y su destino debe ser siempre el objetivo principal de todos los esfuerzos tecnológicos […] para que la creación de nuestra mente sea una bendición y no una maldición para la humanidad. Nunca lo olvidéis en medio de vuestros diagramas y ecuaciones.
Hasta nuestra época, las personas de naciones diferentes se conocían exclusivamente a través del espejo distorsionador de su prensa diaria. La radio muestra a los pueblos de una manera vibrante […] y por eso contribuye a erradicar la sensación de alienación mutua que puede convertirse fácilmente en desconfianza y hostilidad.
Los científicos encuentran su recompensa en lo que Henri Poincaré llama la alegría de la comprensión y no en las posibles aplicaciones a las que pueda conducirlos un descubrimiento.
La fuente principal de todos los logros tecnológicos se debe tanto a la divina curiosidad y el impulso juguetón de los investigadores juguetones y reflexivos, como a la imaginación creativa del inventor.
Los que hacen un uso irreflexivo de los milagros de la ciencia y de la tecnología sin comprenderlos, de la misma manera que una vaca que come hierba no entiende de botánica, deberían sentirse avergonzados.
Siento la más alta admiración por los logros de la joven generación de físicos que se ocupa de la mecánica cuántica y cree en la profundidad de la verdad de dicha teoría; pero yo creo que su limitación a las leyes estadísticas será sólo temporal.
Lo mejor, que he estado analizando e imaginando durante días y en medio de la noche, ahora ya está completo delante de mí, condensado en siete páginas y titulado «Una teoría de campo unificada».
Sólo en la teoría cuántica se muestra inadecuado el método diferencial de Newton, y de hecho es ahí donde nos falla la causalidad estricta. Pero aún no se ha dicho la última palabra.
Todas las teorías físicas, a pesar de sus expresiones matemáticas, deberían ser descripciones tan sencillas que incluso un niño pudiera entenderlas.
Están los que tienen un buen olfato para profundizar en los fundamentos físicos [ Prinzipienfuchser ] y los que tienen una gran habilidad técnica [ Virtuosen ]. […] Los tres [Einstein, Bohr, Ehrenfest] pertenecemos a la primera clase y (al menos dos de nosotros) tenemos escaso talento técnico. Por eso el efecto cuando nos encontramos con destacados virtuosos (Born o Debye) es el desánimo. Pero ocurre lo mismo en sentido contrario.
No cabe duda de que la mecánica cuántica es imponente. Pero una voz interior me dice que aún no es lo verdadero. La teoría obtiene muchos resultados, pero no nos acerca al secreto del Viejo. En cualquier caso, yo estoy convencido de que no juega a los dados.
Mi interés en la ciencia siempre se ha limitado esencialmente al estudio de los principios. […] Que haya publicado tan poco se debe a esta misma circunstancia; la gran necesidad de comprender los principios ha provocado que me pasase la mayor parte del tiempo en una persecución infructuosa.
Cuanto más se persigue a los cuantos, mejor se esconden.
Tras alcanzar un alto nivel de habilidad técnica, la ciencia y el arte suelen fundirse en estética, plasticidad y forma. Los grandes científicos también son artistas.
Al buscar una teoría integrada, el intelecto no puede descansar satisfecho con la idea de que existen dos campos totalmente independientes por su naturaleza.
La teoría de la relatividad afirma: las leyes de la naturaleza se formulan libres de coordinadas específicas porque un sistema coordinado no se ajusta a nada real. La sencillez de una ley hipotética se debe juzgar únicamente de acuerdo con su forma covariante general. […] Las leyes de la naturaleza nunca han tenido y siguen sin tener un sistema coordinado preferente. […] La teoría de la relatividad sólo afirma que las leyes generales de la naturaleza son las mismas para cualquier sistema.
Dadle el doctorado al muchacho. ¡No puede hacer mucho daño con un doctorado en Física!
Estaba sentado en la Oficina de Patentes de Berna cuando se me ocurrió de repente una idea: si una persona cae libremente, no sentirá su peso. Me quedé sorprendido. Esta idea sencilla provocó en mí una gran impresión. Me empujó hacia la teoría de la gravitación.
Describir las leyes físicas sin ninguna referencia a la geometría es lo mismo que describir nuestros pensamientos sin palabras.
No se puede envidiar el trabajo del físico teórico, porque la madre naturaleza, o con más precisión un experimento, es el árbitro decidido y raramente amistoso de su trabajo. Ella nunca dice «sí» a una teoría, sino sólo «quizá» en las mejores circunstancias, y en la mayoría de los casos simplemente «no». Si un experimento verifica una teoría, sigue siendo un «quizá»; si no lo hace, es un «no».
Siempre tiene cierto encanto trazar la evolución de las teorías a través de los artículos originales; a menudo dicho estudio permite profundizar más en el tema que la presentación sistemática del resultado final, pulido con las palabras de muchos contemporáneos.
La relatividad es una cuestión estrictamente científica y no tiene nada que ver con la religión.
Los análisis y los métodos desarrollados por la ciencia sirven únicamente de manera indirecta a propósitos prácticos y con frecuencia sólo para las generaciones futuras; pero si no prestamos atención a la ciencia, más tarde nos faltarán los trabajadores científicos que, con su visión y punto de vista amplios, son capaces de crear nuevos nichos en la economía o adaptarla a nuevos desafíos.
Construí sobre Newton, pero no lo anulé. Por eso, sólo a través de una mala interpretación puede tener mi teoría un significado poético que conduzca, sin mi intención o permiso, al error de creer que está construida a su alrededor y lo obliga a adaptarse a ella. No sigamos hablando de las preocupaciones o principios políticos que algunos quieren conectar con ella.
Ahora vamos con el término «teoría de la relatividad». Admito que es desafortunado y ha dado lugar a malentendidos filosóficos.
Dios es sutil, pero no malicioso.
Me lo he pensado mejor. Quizá Dios sea malicioso.
Vaya a donde vaya, alguien me plantea esa pregunta. Es absurdo. Cualquiera que tenga la formación suficiente en ciencias puede comprender inmediatamente la teoría. En ella no hay nada sorprendente o misterioso. Es muy sencilla para las mentes entrenadas y en los Estados Unidos existen muchas.
Un reloj en la periferia se mueve más lento que un reloj en el centro para un observador sobre la pizarra. Como se ha demostrado, tiene que ir más lento para el observador sobre el disco, porque la conclusión es que, en cuanto entra en juego un campo gravitatorio, y este sería un caso especial del mismo, relojes colocados en lugares diferentes se mueven a velocidades diferentes.
Sin los descubrimientos de cada uno de los grandes hombres de la física, que establecieron las leyes precedentes, habría sido imposible concebir la relatividad, y no habría existido ninguna base para ella. […] Los cuatro hombres que establecieron los cimientos de la física sobre la que he sido capaz de construir mi teoría son Galileo, Newton, Maxwell y Lorentz.
El hombre práctico no tiene que preocuparse por [la teoría de la relatividad]. No obstante, desde el punto de vista filosófico, tiene su importancia porque altera la concepción del tiempo y del espacio que es necesaria para las especulaciones y concepciones filosóficas.
El Señor lo hace como quiere y no se deja imponer nada.