Citas
Citas para inspirar y reflexionar
La Universidad Hebrea en Palestina se convertirá en un nuevo «lugar sagrado» para nuestro pueblo.
[Espero] que no quiera decir que la enseñanza y la investigación de nuestros futuros profesores en Jerusalén tengan que someterse a las leyes o concepciones ortodoxas judías. […] Semejante restricción de la libertad de hablar o pensar sería intolerable (excepto, quizá, en un instituto o departamento estrictamente teológico) y destruiría su propio objetivo: fomentar una síntesis libre y creativa de fe y razón.
Su líder, el doctor Weizmann, ha hablado, y lo ha hecho muy bien por todos nosotros. Síganlo y harán lo correcto. Eso es todo lo que tengo que decir.
Creo con seguridad que su tamaño diminuto y la dependencia de su colonia de Palestina evitará que los judíos se obsesionen con el poder.
No sé de ningún acontecimiento público que me haya producido tanto placer como la propuesta de establecer una universidad hebrea en Jerusalén. El respeto tradicional por el conocimiento que los judíos han mantenido intacto a lo largo de muchos siglos de grandes adversidades provoca que nos resulte especialmente doloroso ver cómo tantos hijos con talento del pueblo judío no pueden acceder a la educación superior.
La palabra «judío» tiene dos significados: tiene que ver con (1) nacionalidad y descendencia; (2) religión. Yo soy judío en el primer sentido, pero no en el segundo.
Naturalmente, no me necesitan por mis habilidades, sino por mi nombre, cuyo brillo esperan que consiga un poco de éxito entre los ricos correligionarios en Dólar-landia. A pesar de mi internacionalismo comprensivo, creo que siempre estoy en la obligación, en la medida de mis posibilidades, de actuar en nombre de mis parientes perseguidos y moralmente oprimidos.
Sólo cuando tengamos el valor de considerarnos una nación, sólo cuando nos respetemos a nosotros mismos, podremos ganar el respeto de los demás. […] El antisemitismo […] siempre estará con nosotros mientras los judíos y los no judíos estén mezclados. Es posible que gracias al antisemitismo hayamos sobrevivido como raza; eso es al menos lo que yo creo.
Por mucho que me considere judío, estoy apartado de los ritos religiosos tradicionales.
Se puede tener una mente cosmopolita sin resultar indiferente a nuestros hermanos.
No soy ciudadano alemán ni creo en nada que se pueda describir como una «fe judía». Pero soy judío y me alegra pertenecer al pueblo judío, aunque no lo considero en ningún sentido como un pueblo elegido.
Pocas personas son capaces de expresar con ecuanimidad opiniones que difieren de los prejuicios de su medio social. La mayoría de las personas incluso son incapaces de formar dichas opiniones.
No tiene ningún sentido viajar sin necesidad a un país que ha tratado con tanta brutalidad a mis paisanos.
Alabanzas al hombre que pasa por la vida ayudando siempre a los demás, sin conocer el miedo y al que son extraños la agresividad y el resentimiento. De ese material están construidos los grandes líderes morales.
El intento de combinar sabiduría y poder sólo ha tenido éxito en raras ocasiones, y en esos casos sólo durante un corto período de tiempo.
Para ser un miembro perfecto del rebaño de ovejas se tiene que ser, por encima de todo, una oveja.
Cualquiera que intente situarse como juez de la verdad y el conocimiento naufraga ante la carcajada de los dioses.
En temas que conciernen a la verdad y la justicia no puede existir una distinción entre problemas grandes y pequeños; porque los principios generales que determinan la conducta de los hombres son indivisibles. No se puede confiar en los asuntos importantes en cualquiera que sea descuidado con la verdad en los asuntos pequeños.
El individuo, si se deja solo desde el nacimiento, permanecerá primitivo y bestial en sus pensamientos y sentimientos. […] El individuo es lo que es […] en virtud [de ser] miembro de una gran comunidad humana que dirige su existencia material y espiritual desde la cuna a la tumba.
Para obtener con toda seguridad una respuesta favorable de la gente, lo mejor es ofrecerles algo para el estómago en lugar de para el cerebro.
La existencia y la validez de los derechos humanos no están grabadas en las estrellas.
Gran parte de la historia está […] repleta de luchas por los derechos humanos, una lucha eterna en la que no se podrá obtener nunca una victoria final. Pero desfallecer en esa lucha representaría la ruina de la sociedad.
Todos nos alimentamos y alojamos gracias al trabajo de los demás y debemos pagar honestamente por ello, no sólo con el trabajo que hemos escogido para nuestra satisfacción interior, sino con el trabajo que, según la opinión general, les es útil. En caso contrario, nos convertimos en parásitos, aunque nuestras necesidades sean modestas.
Una fidelidad forzada es un fruto amargo para todos los implicados.
Debe ser consciente de que la mayoría de los hombres (y no pocas mujeres) no son monógamos por naturaleza. Esta naturaleza se refuerza aún más cuando la tradición y las circunstancias se sitúan en el camino del individuo.
[Un hombre] debe aprender a comprender los motivos de los seres humanos, sus ilusiones y sus sufrimientos para establecer una relación adecuada con los demás individuos y con la comunidad.
Lo que una persona piensa por sí misma, sin recibir el estímulo de los pensamientos y las experiencias de los demás, resulta en el mejor de los casos bastante insignificante y monótono.
El hombre puede encontrar un sentido a la vida, a pesar de lo corta y peligrosa que es, sólo dedicándose personalmente a la sociedad.
Uno nace en una manada de búfalos y debe estar contento de que no lo hayan pisoteado antes de que llegue su hora.
Actuar de manera inteligente en los asuntos humanos sólo es posible si se intenta comprender los pensamientos, los motivos y las aprensiones del oponente de una manera tan completa que se pueda ver el mundo a través de sus ojos. Toda persona bienintencionada debería contribuir todo lo posible a la mejora de dicha comprensión mutua.
El hombre es, al mismo tiempo, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, intenta proteger su existencia y la de los que le son más cercanos para satisfacer sus deseos personales y desarrollar sus habilidades innatas. Como ser social, busca el reconocimiento y el afecto de los demás seres humanos para compartir sus placeres, para consolarlos en sus penas y para mejorar sus condiciones de vida.
Quizá haya algo benevolente en el deporte derrochador que la naturaleza parece que coloca ciegamente sobre sus criaturas. Sólo puede ser bueno el intento de persuadir a los jóvenes sobre lo crítica que es dicha decisión [casarse y reproducirse], que con frecuencia se toma en el momento en que la naturaleza nos deja en una especie de delirio embriagador y sensual, de manera que perdemos nuestro buen juicio cuando más lo necesitamos.
Creo que tenemos que protegernos contra las personas que son una amenaza para las demás, dejando de lado lo que haya podido motivar su actitud.
El hombre nace para odiar casi en mayor medida que para amar, y el odio no se cansa de aprovechar la oportunidad en cualquier situación.
Una gran parte de nuestra actitud hacia las cosas está condicionada por opiniones y emociones que absorbemos inconscientemente de nuestro entorno durante la niñez. En otras palabras, es la tradición –además de las aptitudes y cualidades heredadas– lo que nos convierte en lo que somos. […] Debemos intentar reconocer lo que es dañino para nuestro destino y dignidad en la tradición aceptada, y modelar nuestra vida en consecuencia.
No existe mayor satisfacción para una persona justa y bie-nintencionada que saber que ha dedicado sus mejores energías al servicio de una buena causa.
El que es infiel con su propia causa no puede exigir el respeto de los demás.
Uno debería luchar para conseguir [libertad individual] hasta un nivel que sea compatible con la necesidad de proteger la seguridad del individuo y cubrir las necesidades económicas esenciales. En otras palabras: la primera prioridad es asegurar la vida y después viene el cumplimiento de la necesidad de libertad.
Los humanos vivimos generalmente bajo la ilusión de seguridad y de encontrarnos en nuestro hogar en un entorno físico y humano elegante y confiado. No obstante, cuando se interrumpe el ritmo diario, nos damos cuenta de que somos como náufragos que intentamos mantener el equilibrio sobre unas planchas rotas en medio del mar, olvidando de dónde venimos y sin conocer cómo marcar el rumbo.
La búsqueda de la verdad y del conocimiento es una de las cualidades más elevadas del hombre, aunque con frecuencia el orgullo hace que los que buscan esto último griten con más fuerza.
La sensación de lo que debe y no debe crecer y morir como un árbol, y ningún fertilizante de ningún tipo servirá de nada. El individuo sólo puede dar un buen ejemplo y tener el valor de sostener con firmeza sus convicciones éticas en una sociedad de cínicos.
Debo confesar que ha sido raro que las biografías me atrajeran o capturaran mi imaginación. Las autobiografías nacen en su mayoría del narcisismo o de los sentimientos negativos hacia los demás. Las biografías obra de la pluma de otra persona tienen la tendencia a reflejar en sus rasgos psicológicos más la naturaleza intelectual y espiritual del autor que de la persona retratada.
En mi opinión, la perfección de los medios y la confusión de los objetivos es lo que caracteriza nuestra época.
La satisfacción de las necesidades físicas es, desde luego, la condición indispensable para una existencia satisfactoria, pero en sí misma no es suficiente. Para estar contento, el hombre también debe tener la posibilidad de desarrollar su potencial intelectual y artístico en la medida en que lo permitan sus características y habilidades personales.
Sólo si se persigue constante y conscientemente la libertad exterior e interior existe la posibilidad de un desarrollo espiritual y perfeccionamiento, y de esta manera mejorar la vida exterior e interior del hombre.
Tenemos que hacer lo mejor de lo que somos capaces. Esta es nuestra sagrada responsabilidad humana.
Para la gente es mejor ser como animales, […] deberían ser más intuitivos; no deberían tener demasiada conciencia de lo que hacen mientras están haciéndolo.
Y aun así sé que, en líneas generales, el hombre cambia poco, aunque las ideas actuales hacen que aparezca bajo una luz muy diferente en momentos diversos, y aunque las tendencias actuales como las del presente lo presentan inimaginablemente triste. Nada de esto permanecerá, a excepción de algunas páginas penosas en los libros de historia, que mostrarán brevemente a los jóvenes de las generaciones futuras las locuras de sus ancestros.