Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Los antiguos sabían algo que parece que hemos olvidado: que todos los medios son un instrumento romo si detrás no tienen un espíritu vivo.
Cuando se contempla a la humanidad en la actualidad, uno se da cuenta con pena de que la cantidad no mejora la calidad: si la cantidad pudiera sustituir la calidad, ahora estaríamos en mejores circunstancias que en la antigua Grecia.
Las convicciones y los objetivos comunes, y los intereses similares, producirán en todas las sociedades grupos que, en cierto sentido, actúen como unidades. Siempre existirán fricciones entre estos grupos: el mismo tipo de aversión y rivalidad que existe entre los individuos. […] En mi opinión, la uniformidad de una población no es deseable, aunque fuera alcanzable.
Echo en falta la reacción elemental contra la injusticia y a favor de la justicia: la reacción que a largo plazo es la única protección del hombre contra el regreso a la barbarie.
Todas las religiones, artes y ciencias son ramas del mismo árbol. Todas estas aspiraciones se dirigen hacia el ennoblecimiento de la vida del hombre, elevándolo de la esfera de la existencia meramente física y conduciendo al individuo hacia la libertad.
Es un hombre de éxito el que recibe mucho de sus congéneres, normalmente muchísimo más de lo que le corresponde por sus servicios a ellos. Sin embargo, el valor de un hombre debería basarse en lo que da y no en lo que es capaz de recibir.
El hombre debe su fuerza en la lucha por la existencia al hecho de que es un animal que vive en sociedad. En la misma medida en que no resulta esencial para la supervivencia una batalla entre hormigas individuales en un hormiguero, tampoco lo es en el caso de miembros individuales de una comunidad humana.
En última instancia, todo el mundo es un ser humano, ya sea americano o alemán, judío o gentil. Si fuera posible mantener únicamente este punto de vista valioso, sería un hombre feliz.
La minoría, en la actualidad la clase gobernante, tiene la escuela y la prensa, y normalmente también la Iglesia, bajo su dominio. Esto le permite organizar y mover las emociones de las masas, y utilizarlas como su herramienta.
El verdadero valor de un ser humano viene determinado principalmente por la medida y en el sentido de que ha conseguido la liberación del yo.
Delante de Dios todos somos relativamente igual de sabios e igual de locos.
Hacer el «bien» (en un sentido ético) es en realidad algo muy difícil de lograr. Para mí, algo creativo que se ha realizado con amor es hacer el «bien».
Disfrutar de las alegrías de los demás y sufrir con ellos: esas son las mejores guías para el hombre.
Las personas son como las bicicletas. Sólo pueden guardar el equilibrio mientras se están moviendo.
Lo que me provoca náuseas es la gente y no el mar. Pero me temo que la ciencia aún no ha encontrado una solución a este padecimiento.
Contemplo la humanidad como un árbol con muchos brotes. No me parece que cada brote y cada rama posea un alma individual.
La lectura, después de cierta edad, distrae demasiado la mente de sus metas creativas. Cualquier hombre que lea demasiado y utilice demasiado poco el cerebro cae en hábitos perezosos de pensar, como el hombre que pasa demasiado tiempo en el teatro se siente tentado a conformarse con vivir de prestado en lugar de vivir su propia vida.
Los niños no prestan atención a las experiencias vitales de sus padres y las naciones ignoran la historia. Las malas lecciones siempre se tienen que aprender de nuevo.
¿Por qué la gente habla de los grandes hombres en términos de nacionalidad? ¿Grandes alemanes, grandes ingleses? Goethe siempre protestó ante el hecho de que lo llamasen poeta alemán. Los grandes hombres son simplemente hombres y no se les debe considerar desde el punto de vista de la nacionalidad ni se debe tener en cuenta el ambiente en el que crecieron.
Las desgracias le sientan a la humanidad mucho mejor que el éxito.
Para nosotros no es suficiente desempeñar un papel como individuos en el desarrollo cultural de la raza humana; también debemos intentar la tarea que sólo pueden realizar las naciones en su conjunto.
Se debe tener presente que, como media, las cualidades morales de la gente no difieren demasiado de país en país.
El fracaso y las privaciones son los mejores educadores y purificadores.
Estoy convencido de que el esfuerzo de buscar una existencia mejor como asalariado, combinado con el desdén que la gente siente hacia los que no tienen un empleo remunerado, son fuerzas psicológicas suficientemente fuertes para asegurar el desarrollo saludable de la vida económica.
Dios sabe que prefiero a las personas ansiosas, cuyo mañana está amenazado por la incertidumbre.
Veo con frecuencia que las personas más hambrientas de poder y políticamente más extremistas no serían capaces de matar una mosca en su vida personal.
El hombre intenta fabricarse una imagen simplificada e inteligible del mundo; después intenta sustituir este cosmos por su propia experiencia del mundo. […] Cada uno convierte este cosmos y su construcción en el eje de su vida emocional con el fin de encontrar la paz y la seguridad que no puede encontrar en el estrecho remolino de la experiencia personal.
¡Si estuviera equivocado, uno [autor] habría sido suficiente!
En momentos como este, uno se da cuenta de que pertenece a una especie muy lamentable. Tranquilamente sigo adelante con mis reflexiones mientras experimento una mezcla de piedad y asco.
Después del asesinato en masa que los alemanes han cometido contra el pueblo judío debería estar claro que un judío con amor propio no quiere verse relacionado con ningún acontecimiento oficial alemán. Por eso mi renovación en la Orden pour le mérite está fuera de lugar.
La actitud de la mayoría aplastante de los alemanes hacia nuestro pueblo era tal que no podemos dejar de considerarlos un peligro. En mi opinión, las relaciones de los alemanes con otras naciones son igualmente peligrosas.
El crimen de los alemanes es verdaderamente el más abominable que se haya podido recoger en la historia de las llamadas «naciones civilizadas». La conducta de los intelectuales alemanes –considerados como grupo– no fue mucho mejor que la de la masa.
Desde que los alemanes masacraron a mis hermanos judíos en Europa, no quiero tener nada que ver con los alemanes, incluida una academia relativamente inocua. Esto no incluye a los pocos que mantuvieron la cabeza alta en la medida de las posibilidades.
Los alemanes como pueblo son responsables de estos asesinatos en masa y deben ser castigados como pueblo. […] Detrás del Partido Nazi se encuentra el pueblo alemán, que eligió a Hitler después de que en su libro y en sus discursos dejase claras sus intenciones vergonzosas más allá de cualquier duda.
A causa de sus mezquinas tradiciones, los alemanes son tan perversos que será muy difícil remediar la situación por medios racionales, por no decir humanos. Espero que al final de la guerra se hayan matado en su mayor parte con la ayuda misericordiosa de Dios.
En 1919, la Academia me presionó para aceptar la nacionalidad alemana sin abandonar la suiza. Fui lo suficientemente estúpido para aceptarla.
Siempre han tenido la tendencia a servir como esclavos a los psicópatas. Pero nunca lo han logrado con tanto éxito como en el momento actual.
Es bien conocido que el fascismo alemán ha sido especialmente violento en sus ataques contra mis hermanos judíos. […] La razón esgrimida para esta persecución es el deseo de purificar la raza «aria» en Alemania. En realidad, no existe dicha raza «aria»; esta ficción se ha inventado con el único fin de justificar la persecución y expropiación de los judíos.
Lo único bueno que puedo ver en esto es que Hitler, obsesionado con su poder, cometerá suficientes estupideces para que el mundo se una contra Alemania: una versión aún más grotesca del káiser Guillermo.
Usted ha encontrado las palabras justas para los grandes problemas de nuestro tiempo, y no han dejado de producir su efecto. Pero me habría gustado que no hubiera usado la palabra «arios» como si fuera un concepto racional.
Alemania sigue pensando en la guerra y el conflicto es ine-vitable. La nación ha estado en decadencia mental y moral desde 1870. Muchos de los hombres asociados con la Academia prusiana no han sido del nivel más alto durante los años nacionalistas desde la guerra mundial.
No puedo entender la respuesta pasiva de todo el mundo civilizado ante esta barbarie moderna. ¿Es que el mundo no ve que Hitler pretende la guerra?
En Alemania ahora me han ascendido a «monstruo malvado» y me han quitado todo mi dinero. Pero me consuelo con la idea de que este último habría acabado esfumándose en cualquier caso.
No puedo dejar de recordarle que, durante todos estos años, sólo he aumentado el prestigio de Alemania y nunca he dejado que me afectaran los ataques sistemáticos de la prensa más derechista, en especial los de los últimos años, en los que nadie se ha molestado en defenderme. […] ¿El programa oficial del gobierno alemán actual no es la destrucción de los judíos alemanes mediante el hambre?
También ha señalado que unas «palabras positivas» por mi parte sobre «el pueblo alemán» habrían tenido un gran efecto en el extranjero. A esto debo contestar que este testimonio que sugiere habría sido el equivalente a repudiar todas las ideas de justicia y libertad que he defendido durante toda mi vida. Ese testimonio no sería, como usted ha dicho, unas palabras positivas para la nación alemana.
Respecto a las declaraciones que he manifestado ante la prensa sobre mi intención de dimitir de mi puesto en la Academia y renunciar a la ciudadanía prusiana. He explicado que las razones para dar estos pasos son que no deseo vivir en un país en el que los individuos no disfrutan de igualdad ante la ley ni de la libertad de decir y enseñar lo que deseen.
El énfasis excesivo en la mentalidad militar en el estado alemán me resultaba ajeno incluso cuando era un niño. Cuando mi padre se mudó a Italia, dio los pasos a petición mía para liberarme de la ciudadanía alemana, porque quería convertirme en ciudadano suizo.
Hitler está viviendo –o debería decir que está sentado– en el estómago vacío de Alemania. En cuanto mejoren las condiciones económicas, Hitler se hundirá en el olvido.