Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Me opongo a los exámenes, sólo desalientan el interés por estudiar. No deberían existir más que dos exámenes a lo largo de la carrera del estudiante [universitario]. Ofrecería seminarios, y si los jóvenes están interesados y escuchan, les daría un diploma.
La enseñanza debería ser de tal manera que lo que se ofrece se percibiera como un regalo valioso y no como un deber pesado.
Nunca he tenido la oportunidad de enseñar a los más pequeños. Una pena. Me habría gustado enseñar en secundaria.
De hecho, casi es un milagro que los métodos modernos de instrucción no hayan ahogado por completo la sagrada curiosidad por la investigación; esta planta pequeña y delicada, además de estímulos, necesita sobre todo libertad; sin ella se destruye y arruina sin remedio.
La educación del individuo, además de fomentar sus habilidades innatas, intentará desarrollar en él un sentido de la responsabilidad hacia sus congéneres en lugar de la glorificación del poder y del éxito, como en nuestra sociedad actual.
Considero que el mayor mal del capitalismo es el aplastamiento del individuo. Todo nuestro sistema educativo sufre de este mal. Se inculca una actitud exageradamente competitiva en el alumno, que se forma para adorar el éxito material como una preparación para su carrera futura.
Es un error muy grave pensar que la alegría de ver e investigar se puede promocionar mediante la coerción y el sentido del deber. […] Creo que es posible robarle la voracidad a un depredador saludable […] con la ayuda de un látigo, obligar al animal a devorar continuamente, aunque no tenga hambre.
Sólo comprendiendo a nuestros vecinos, actuando con justicia en nuestros tratos y teniendo la voluntad de ayudar a nuestros congéneres podemos otorgar a la sociedad humana una permanencia y ofrecer seguridad al individuo. Ni la inteligencia ni las invenciones ni las instituciones pueden actuar como sustitutos de estas partes vitales de la educación.
La escuela de la vida es caótica y no tiene ningún plan, mientras que el sistema escolar actúa de acuerdo con un plan definido. […] Esto explica […] por qué la educación es un instrumento político tan importante: siempre existe el peligro de que pueda convertirse en objeto de explotación por parte de grupos políticos enfrentados.
La libertad de cátedra y de opinión en libros o impresa es el fundamento para el desarrollo natural y armonioso de cualquier pueblo.
La verdadera dificultad, la dificultad que ha desconcertado a los sabios de todos los tiempos, es esta: ¿cómo podemos conseguir que nuestra enseñanza se hunda con tanta fuerza en la vida emocional del hombre que su influencia pueda resistir la presión de las fuerzas psíquicas elementales en el individuo?
En caso contrario, con sus conocimientos especializados, se parece más a un perro bien entrenado que a una persona armoniosamente desarrollada.
La escuela debería tener siempre como objetivo que los jóvenes la abandonen con una personalidad armoniosa, no como especialistas.
Me parece que lo peor para una escuela es que trabaje con el método del miedo, la fuerza y la autoridad artificial. Dicha actitud destruye los sentimientos profundos, la sinceridad y la confianza del alumno.
El objetivo [de la educación] debe ser la formación de individuos independientes, activos y reflexivos que, en cualquier caso, vean en el servicio a la comunidad el mayor logro de su vida.
La humillación y la opresión mental por parte de maestros ignorantes y engreídos provocan un caos en la mente juvenil que nunca se podrá remediar y que con frecuencia ejerce una mala influencia sobre la vida posterior.
En las escuelas, la historia se debería utilizar como un medio para interpretar el progreso de la civilización, y no para inculcar ideales de poder imperialista y de éxito militar.
En la enseñanza de la geografía y la historia, se debería fomentar una comprensión amistosa de las características de los diferentes pueblos del mundo, en especial de aquellos que tenemos la costumbre de describir como «primitivos».
Nunca consideres los estudios como un deber, sino como la envidiable oportunidad de aprender la belleza liberadora del intelectual para tu alegría personal y para provecho de la comunidad a la que pertenecerá el trabajo que realices más tarde.
La especialización en todas las esferas del trabajo intelectual está produciendo un abismo cada vez más ancho entre el trabajador intelectual y el no especialista, lo que provoca más dificultades para que la vida de la nación se pueda fertilizar y enriquecer con los logros del arte y la ciencia.
En la actualidad también existe una urgencia por el progreso social, hacia la tolerancia y la libertad de pensamiento, hacia una unidad política mucho más amplia. […] Pero los estudiantes de nuestras universidades han dejado de representar por completo, al igual que sus maestros, la encarnación de las esperanzas y los ideales del pueblo.
Las cátedras universitarias son numerosas, pero son muy raros los maestros sabios y nobles. Las aulas son grandes y numerosas, pero se encuentran a gran distancia de los numerosos jóvenes que tienen una sed genuina por la verdad y la justicia. Numerosos son los objetos que la naturaleza produce por docenas, pero pocos son sus productos escogidos.
Lo más valioso que un maestro puede enseñar a los niños no es el conocimiento y la comprensión por sí mismos, sino el ansia de conocer y comprender, y un aprecio por los valores intelectuales, ya sean artísticos, científicos o morales.
Para una persona no es demasiado importante aprender los hechos. En realidad, para eso no necesita la universidad. Puede aprenderlos en los libros. El valor de una educación en una universidad de artes liberales no radica en aprender muchos hechos, sino en entrenar la mente para que piense en algo que no se puede aprender en los manuales.
El arte supremo del maestro consiste en despertar la alegría por la expresión creativa y el conocimiento.
En cuanto a la [educación en] física, las primeras lecciones no deberían contener nada más que lo que es experimental e interesante de ver.
Estudiar, y en general buscar la verdad y la belleza, es una esfera en la que se nos permite seguir siendo niños a lo largo de toda la vida.
He quedado sorprendido por la estrecha amistad entre el claustro y los estudiantes; una situación que se contempla en raras ocasiones o resulta casi imposible en las instituciones alemanas.
La mayoría de los maestros pierden el tiempo planteando preguntas que pretenden descubrir lo que los alumnos no saben, mientras que el verdadero arte del planteamiento de preguntas es descubrir lo que el alumno sabe o es capaz de saber.
No se debe descuidar la inclinación de un alumno por un profesor en particular, en especial porque dicha inclinación se suele formar a una edad temprana, impulsada por dones personales, por el ejemplo de otros miembros de la familia y por circunstancias diversas.
Una organización no puede por sí misma engendrar actividad intelectual, sino que sólo puede apoyar la que ya existe.
Esta casa no se convertirá en un centro de peregrinaje al que los peregrinos van a contemplar los huesos del santo.
Quiero que me incineren para que nadie pueda venir a adorar mis huesos.
Siento tanta solidaridad con todos los que están vivos que para mí no tiene importancia dónde empieza el individuo y dónde termina.
Mira la naturaleza y lo entenderás mejor.
Quiero irme cuando quiera. No tiene sentido prolongar artificialmente la vida. Ya he hecho todo lo que podía; ha llegado el momento de irse. Lo haré con elegancia.
A una edad avanzada, la muerte llegará como una liberación. Ahora lo siento con bastante fuerza, puesto que he envejecido y contemplo la muerte como una vieja deuda que lleva mucho tiempo pendiente de satisfacción. Pero, aun así, instintivamente hacemos todo lo posible para posponer el finiquito. Esa es la partida que la naturaleza juega con nosotros.
El hombre resulta impotente ante todas las tragedias que le están destinadas. […] Pero todos los sufrimientos nos unen con todos aquellos […] con los que es muy raro que tengamos la oportunidad de compartir una pequeña parte de nuestra vida. […] Con mi corazón toco su mano.
La existencia es breve, como una visita breve a una casa extraña. El sendero que se debe seguir está mal iluminado por una conciencia parpadeante cuyo centro es el «yo» limitador y separador. […] Cuando un grupo de individuos se convierte en un «nosotros», en un conjunto armonioso, han alcanzado la cima a la que pueden aspirar los humanos.
Me siento incapaz de participar en su proyecto de programa de televisión «The Last Two Minutes». No me parece demasiado relevante la manera en que las personas pasen los dos últimos minutos antes de su mutis final.
La muerte de nuestros parientes más cercanos vuelve a abrir viejas heridas infantiles. […] Cada uno de nosotros debe enfrentarse solo a las que le han tocado.
¿No existe cierta satisfacción en el hecho de que haya límites naturales para la vida del individuo, de manera que a su conclusión pueda aparecer como una obra de arte?
Debería consolarte que una partida repentina al mejor de los mundos posibles es algo que deberíamos desear por encima de todo para los seres queridos, de manera que las cosas no transcurran como en la sinfonía De los adioses de Haydn, en la que los instrumentos de la orquesta se desvanecen uno detrás de otro.
Ni en mi lecho de muerte ni antes voy a plantearme esa pregunta. La naturaleza no es un ingeniero o un contratista y yo formo parte de la naturaleza.
Uno vive su vida bajo una tensión constante, hasta que llega el momento de despedirse.
Nuestra muerte no es el fin si seguimos viviendo en nuestros hijos y en la generación más joven. Porque ellos son nosotros; nuestro cuerpo sólo es una hoja marchita en el árbol de la vida.
La muerte es una realidad. […] La vida termina definitivamente cuando el sujeto, con sus acciones, ya no afecta a su entorno. […] Ya no puede añadir ni una coma a la suma de todas sus experiencias.
Los viejos que han muerto siguen viviendo en los jóvenes. ¿No lo sientes ahora en tu dolor cuando miras a tus hijos?