Citas
Citas para inspirar y reflexionar
Aún no sé si puedo ir a Suiza. […] Estoy encantado de que Albert esté contigo. Muy pronto volveré a conseguir moneda europea para mi familia; no se puede hacer nada más con la moneda local. […] Albert no debe tener la sensación de que su papá no se ocupa de sus necesidades.
¿[Hans Albert] Sigue contigo? Lo echo de menos con mucha frecuencia. Ya es una persona con criterio propio, con quien puedo hablar, y es profundamente sensato de una manera honesta. Es muy raro que escriba, pero comprendo que no es lo suyo… Está bien que no haya crecido en la gran ciudad, con toda su superficialidad.
Mi relación con los chicos se ha vuelto a enfriar por completo. Después de una excursión de Pascua tremendamente agradable, los días siguientes en Zúrich provocaron un enfriamiento completo de una manera que no acabo de explicarme. Es mejor que mantenga las distancias; tengo que conformarme con el conocimiento de que están creciendo bien. ¡Estoy en una situación mucho mejor que tantos que han perdido a sus hijos en la guerra!
Ahora Albert está entrando gradualmente en la edad en la que puedo significar mucho para él. […] Mi influencia se limitará a lo intelectual y lo estético. Quiero enseñarle principalmente a pensar, juzgar y apreciar las cosas con objetividad. Para esto serán necesarias muchas semanas a lo largo del año; unos pocos días sólo serán un corto entrenamiento sin ninguna influencia profunda.
Mis felicitaciones por el buen aspecto de nuestros chicos. Se encuentran en una condición física y emocional tan excelente que no podría desear nada más. Y sé que en su mayoría se debe a la buena crianza que les estás proporcionando. […] Se acercaron a saludarme espontánea y amablemente.
En aquella época [Mileva y él] estábamos separados y la idea de dejar a los niños me apuñalaba como una daga cada mañana cuando me despertaba, pero a pesar de eso nunca he lamentado ese paso.
Siento mucho lo que le ha ocurrido a Lieserl. Resulta tan fácil padecer efectos permanentes a causa de la escarlatina… Esperemos que lo supere. ¿Cómo se ha inscrito a la niña? Debemos tomar precauciones para que más tarde no tenga problemas.
Al final tomé la decisión de la formalidad del matrimonio con mi prima [Elsa], porque en caso contrario sus hijas adultas se habrían visto seriamente perjudicadas. Esto no representa ningún daño ni para mí ni para mis hijos, pero es mi deber. […] Con ello no cambia nada en mi vida. ¿Por qué tendría que ser más pesado el pecado original en estas pobres hijas de Eva?
Sólo me llevaré conmigo a una de las mujeres, o Elsa o Ilse. Esta última es más adecuada porque está más sana y es más práctica.
Estoy realmente encantado con mis parientes de aquí, en especial con una prima de mi edad, con la que mantengo una vieja amistad. Principalmente por esta razón estoy acostumbrándome muy bien a la gran ciudad.
Si recitaras para mí el poema más hermoso […] mi placer ni siquiera se acercaría al que sentí cuando recibí los champiñones y los gribenes 3 que preparaste para mí; […] seguramente no te desagradará mi lado doméstico, que sale a la luz con este comentario.
He tardado en escribir porque tengo dudas sobre nuestra relación. Tengo la sensación de que no será bueno para nosotros, ni para los demás, que la estrechemos.
Ahora tengo a alguien en quien puedo pensar con un placer sin freno y por quien puedo vivir. […] Nos tendremos el uno al otro, algo que hemos echado en falta de una manera tan terrible, y nos daremos el regalo de la estabilidad y de una visión optimista del mundo.
Sufro aún más que tú porque tú sólo sufres por lo que no tienes.
Debo amar a alguien. Lo contrario sería una existencia miserable. Y ese alguien eres tú.
Ella nunca se hizo a la idea de la separación y el divorcio, y esta situación se desarrolló en algo parecido al ejemplo clásico de Medea. Esto dificultó las relaciones con mis dos hijos, a los que me unen lazos de ternura. Este aspecto trágico de mi vida siguió invariable hasta mi vejez.
Siempre destruyo tus cartas, como es tu deseo. Ya he destruido la primera.
Desde aquí me resulta difícil determinar si puede ser mejor para Mileva y el niño [Eduard] que se muden a su antigua patria en Yugoslavia, […] donde ella y el chico pueden tener una existencia más fácil que en la cara Suiza. […] Yo no puedo proporcionarles más ayuda porque la situación política también ha colocado a mis parientes y a mi círculo de amigos en una situación muy dura, de manera que he llegado a mis límites.
Mileva era totalmente insufrible cuando estábamos juntos. Cuando no lo estamos, me parece bien; incluso me parece estupenda como madre de mis hijos.
Creo que Mitsa [Mileva] sufre a veces por ser demasiado reservada. Sus padres y su hermana […] ni siquiera conocen su dirección. En este aspecto, querida Helene, podrías serle de gran ayuda, apoyándola para superar sus momentos de desánimo. Te estoy profundamente agradecido por todo lo que has hecho por Mitsa y en especial por los niños.
He estado tan preocupado por lo que podría ocurrir en caso de que muriera que estoy sorprendido de descubrir que sigo vivo.
La separación de Mileva era para mí cuestión de vida o muerte. […] Aunque me vea privado de mis chicos, a los que sigo queriendo con locura.
A partir de ahora no seguiré insistiéndole sobre el divorcio. La batalla adicional con mis familiares ya ha tenido lugar. He aprendido a contener las lágrimas.
Ella lleva una vida sin preocupaciones, tiene a su lado a sus dos preciosos chicos, vive en un vecindario fabuloso, hace lo que quiere cuando le viene en gana, y se presenta con inocencia como la parte que no tiene ninguna culpa.
Lo único que echo en falta es alguien que la domine. […] ¿Qué hombre iba a tolerar que algo tan palpablemente nauseabundo estuviera colgándole de la nariz durante toda su vida, sin ningún propósito, con la obligación secundaria de poner una cara amable?
No tienes ni idea de la astucia natural de ese tipo de mujeres. Habría acabado física y mentalmente destrozado si no hubiera encontrado al final la fuerza para mantenerla alejada para no verla ni oírla.
Existen razones por las cuales no puedo soportar seguir con esta mujer, a pesar del profundo cariño que me une a los niños.
¡Cómo ansío las veladas tranquilas que pasaremos charlando a solas y todas las experiencias compartidas que tenemos por delante! Ahora, después de todas mis reflexiones y tareas, encontraré en casa a una esposa preciosa que me recibirá con alegría y felicidad. […] No fue su fealdad [de Mileva], sino su obstinación, su inflexibilidad, su tozudez y su insensibilidad lo que impidió la armonía entre nosotros.
Sólo veré a mis hijos en terreno neutral, no en nuestro [futuro] hogar. Esto se justifica porque no es correcto que los niños vean a su padre con otra mujer que no sea su propia madre.
Acabé dándome cuenta de que la vida con los niños no es una bendición si la esposa se interpone en el camino.
Él tiene algo así como una relación con mi esposa, lo que no se les puede reprochar.
Mi esposa se queja continuamente de Berlín y del miedo a los familiares. […] Mi madre es muy amable, pero resulta una suegra muy combativa. Cuando se queda con nosotros, hay dinamita en el aire. […] Pero ambas son culpables de su mala relación. […] No me extraña que mi vida científica prospere bajo estas circunstancias: me eleva de manera impersonal desde el valle de lágrimas hacia una atmósfera más apacible.
[Mi esposa, Mileva] es una criatura desagradable y malhumorada que no saca nada de la vida y que, con su sola presencia, extingue la alegría de vivir de las demás personas.
La situación en mi casa es más fantasmal que nunca: silencio helado.
¿Crees que es tan fácil obtener el divorcio cuando no se tienen pruebas de la culpabilidad de la otra parte? […] Estoy tratando a mi esposa como a un empleado al que no puedes despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito coincidir con ella. No sé por qué estás tan disgustada con todo esto. Soy totalmente mi propio amo […] así como mi propia esposa.
Mi esposa va a venir a Berlín con sentimientos muy contrapuestos porque teme a mis familiares, probablemente sobre todo a ti. […] Pero tú y yo podemos ser muy felices juntos sin que ella resulte herida. Tú no puedes robarle algo que no tiene [es decir, su amor].
Si pudiera proporcionarte un poco de mi felicidad para que nunca más vuelvas a estar triste y deprimida.
¡Qué feliz y orgulloso estaré cuando los dos hayamos puesto en movimiento nuestro trabajo hasta conducirlo a un final triunfal!
Verás por ti misma lo amable y alegre que me he vuelto y cómo mi ceño fruncido es algo del pasado. ¡Y de nuevo te amo tanto! He sido tan mezquino contigo sólo a causa de los nervios […] y ansío mucho verte de nuevo.
He sido tan afortunado al encontrarte… una criatura que es mi igual y que es tan fuerte e independiente como yo.
Mamá se tiró encima de la cama, hundió la cabeza en la almohada y lloró como una niña. Después de recuperar la compostura, emprendió inmediatamente un ataque desesperado: «Estás arruinando tu futuro y destruyendo tus oportunidades». «Ninguna familia decente la querría.» «Si se queda embarazada, te habrás metido en un buen lío.» Con este exabrupto, que estuvo precedido de muchos otros, perdí finalmente la paciencia.
Eres la primera persona en años que me dice realmente lo que piensa de mí.
Aquí he terminado mi tarea.
Odio mis retratos. Mira mi cara. ¡Si no fuera por esto [su bigote], parecería una mujer!
Muchas de las cosas que aparecen con mi nombre están mal traducidas del alemán o son invenciones de otras personas.
Nunca he obtenido ningún valor ético de mi trabajo científico.
Cuando me examino a mí mismo y mis métodos de pensamiento, llego a la conclusión de que el don de la imaginación ha sido más importante que mi talento para absorber el conocimiento absoluto.
El adulto normal nunca piensa en los problemas del espacio-tiempo. […] Yo, por el contrario, me desarrollé tan lentamente que no empecé a preguntarme sobre el espacio y el tiempo hasta que fui adulto. Entonces me sumergí a más profundidad en el problema de lo que habría hecho ningún adulto o niño.